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Tarragona se afianza como polo de atracción del sector logístico

El territorio tiene alrededor de 600 hectáreas de suelo para poner a disposición de las empresas en un periodo de cuatro años. Grandes multinacionales ya han puesto su foco de atención en estas comarcas

Núria Riu

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K+N, en Constantí, ocupa dos naves de 25.000 metros cuadrados cada una, desde las que opera para Amazon. Foto: Alba Mariné

K+N, en Constantí, ocupa dos naves de 25.000 metros cuadrados cada una, desde las que opera para Amazon. Foto: Alba Mariné

El Corte Inglés anunció a finales de julio la puesta en marcha de una plataforma logística de 200.000 metros cuadrados en La Bisbal del Penedès para reforzar su actividad de distribución en el arco mediterráneo. La operación, que al final acabó con la venta de una parte de estos activos a Morgan Stanley, se enmarca en el goteo de buenas noticias que, desde este ámbito, han llegado en los últimos meses.

Primero fue EGD Logístics en Vila-rodona, y días más tarde K+N también anunciaba su inminente instalación en Constantí. De esta forma, que dos gigantes internacionales como Nintendo y Amazon apostaban también por este territorio, con la previsión de crear hasta 500 puestos de empleo en los picos de mayor demanda.

Y es que, el Camp de Tarragona se ha convertido en un polo de atracción logístico de primer orden en nuestro país. «Es muy atractivo», reconoce Isidre Gavín, director general de Cimalsa. Y lo dice poniendo en valor el hecho de ejercer como cruce de caminos entre dos grandes ejes como son el del Mediterráneo y el Valle del Ebro.

Pero, más allá de su enclave estratégico, hay dos factores que inevitablemente juegan a favor de este territorio. Uno es la disponibilidad de suelo y, el otro, el precio, que en esta tercera corona del área metropolitana de Barcelona es muy inferior al de las otras dos.

Sobre la disponibilidad de espacio, los proyectos iniciados permitirán que en un periodo a corto plazo, de dos a cuatro años, hasta 500 hectáreas de suelo puedan estar preparadas para acoger nuevas inversiones. Tanto Cimalsa como Incasòl tienen en marcha importantes proyectos en la demarcación, a los que hay que sumar otras 100 hectáreas que, desde el ámbito privado, puedan ponerse a disposición.

En la lista de proyectos estratégicos, Isidre Gavín sitúa en el número uno el desarrollo del Logis Penedès. Con una superficie de 180 hectáreas netas, «representa una pieza de interés clave para todo el país». Sin lugar a dudas, el Corredor ferroviario del Mediterrani jugará un papel clave en su desarrollo, y se espera que éste sea el motor para su desarrollo definitivo.

Se trata del proyecto más ambicioso. Aunque Cimalsa tiene otras actuaciones en marcha en la provincia. Es el caso del Logis Intermodal Montblanc, que abastará una superficie de 90 hectáreas, y tiene su planeamiento aprobado, a la espera de encontrar inversores para ponerse en marcha.

Y, finalmente, está la segunda fase del CIM del Camp, con otras 40 hectáreas y un calendario «sujeto al desarrollo de los planeamientos municipales que lo mantiene en stand by», según certifica el director general de Cimalsa.

En este mapa de puntos, no puede obviarse el papel que juegan los polígonos de Constantí y Valls, los cuales están destinados a incrementar su radio de influencia.

Con todo, Gavín se muestra convencido de que «estamos en una situación de cambios a mejora». Y, en este sentido, cree que tras las inversiones anunciadas en los últimos meses «veremos más movimientos».

Pero, ¿por qué apuestan por el Camp de Tarragona estas empresas? La principal razón es que, además de su enclave estratégico, esta disponibilidad de suelo hace que los precios no se hayan disparado.

El alquiler de naves para la logística en la demarcación se sitúa en 2,2 euros/m2 en 2015. Mientras que el suelo se vende a 140 euros/m2 en el CIM del Camp y la horquilla se mueve entre 30 y 87 euros en el resto de territorios.

En el caso de Terres de l’Ebre el baremo se sitúa entre los 21 y los 30 euros por metro cuadrado. Nada tienen que ver estos precios con el área metropolitana de Barcelona, con una horquilla de entre 65 y 384 euros, dejando el precio medio de la superficie en 200 euros/m2.

Valor añadido

La configuración de esta actividad logística ha sido uno de los caballos de batalla de la Cambra de Comerç de Tarragona. Su presidente, Andreu Suriol, considera que «tenemos una oferta de espacios bien dimensionada. Ahora hace falta que nos lo creamos y que nos promocionemos de forma conjunta como territorio».

Por ello, cree que, más allá del ámbito estrictamente local, esta actividad debe tenerse en cuenta el conjunto. «Sería necesario incorporar la logística en la planificación territorial, pensando que no tan solo da servicio a un municipio sino a un territorio».

Esto debe servir para que las necesidades de estas empresas también se afronten de forma conjunta. Una de las claves de la distribución está en disponer de unas infraestructuras de comunicación apropiadas. Suriol recuerda nuevamente el papel clave que juega el Corredor del Mediterrani. «Sin esta infraestructura seremos un desierto industrial en los próximos diez años», lamenta.

El presidente de la Cambra de Tarragona recuerda que «si no somos capaces de captar los flujos que desde Asia viajan a Europa y descargan en los puertos del mar del norte, nuestra actividad caerá».

Esta cuestión se abordará en el segundo simposio de logística internacional que está organizando la Cambra de Tarragona para el próximo 25 de noviembre, que en esta ocasión girará alrededor de las mercancías peligrosas.

Precisamente el sector del transporte, en este caso por carretera, supone uno de los handicaps actuales, según indica Suriol. «La logística necesita un sector del transporte muy potente para competir a nivel internacional», avanza. En el caso de la demarcación de Tarragona esta actividad está atomizada y principalmente hablamos de pequeñas y medianas empresas.

Más de la mitad de sus trabajadores, en concreto hasta el 60%, son autónomos, lo que puede representar una debilidad en el corto plazo. Aunque en lo que sí que se están haciendo los deberes es a nivel de formación. La profesionalización y especialización es clave para que esta actividad no se quede tan solo en el almacenaje y distribución, sino que la última fase de preparación también se haga desde estas plantas, aportando un valor añadido en la cadena.

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