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"Tenemos 700 millones para financiar a empresas este año"

Entrevista a Josep Ramon Sanromà, consejero delegado del Institut Català de Finances (ICF)

Rafael Servent

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Josep Ramon Sanromà, en la Cambra de Comerç de Tarragona. foto: Lluís Milián

Josep Ramon Sanromà, en la Cambra de Comerç de Tarragona. foto: Lluís Milián

¿Tienen dinero en el ICF para financiar a las pymes?

Lo tenemos. El importe global a disposición de las empresas este año es de 700 millones de euros, de los cuales 500 millones son para préstamos, 180 millones para avales y 20 millones para capital riesgo.

¿Y de dónde lo sacan?

Nos financiamos en los mercados internacionales, como el resto de bancos. Nos dejan dinero el BEI (Banco Europeo de Inversiones) y otros. Nosotros lo distribuimos. El Institut Català de Finances (ICF) es un banco público porque su capital inicial, que es de 800 millones de euros, vino de impuestos de los ciudadanos de Catalunya, pero es un banco independiente en gestión y en gobernanza, que opera igual que cualquier banco público europeo, de los que hay un centenar. Hoy, los 2.600 millones de euros que tenemos en créditos y los 150 millones de euros en capital riesgo son fruto únicamente de nuestra actividad.

¿Se pueden dedicar a la banca minorista o sólo a empresas?

La normativa europea no nos dejaría dedicarnos a banca minorista. Sólo hay un caso en Bulgaria, y es fruto de su herencia socialista. Como le decía, somos como cualquier otro banco público europeo, con la diferencia de que otros, como el francés BPI (Banque Publique d’Investissement), tuvieron una inyección de capital de 21.000 millones de euros, en lugar de nuestros 800.

¿Qué ofrecen a las empresas y cómo lo pueden solicitar?

Tenemos una línea general de inversión y circulante, sin límites específicos, que podemos poner a disposición nosotros solos o con créditos compartidos con otras entidades, que pueden cofinanciar hasta un 50%. Tenemos convenios de cofinanciación con Banc Sabadell, CaixaBank y otras entidades.

Pero la puerta de entrada para un crédito del ICF son ustedes, no las entidades con las que tienen convenio. ¿Es así?

En efecto. Bien sea solicitándolo a través de nuestra página web, bien sea a través de nuestros delegados territoriales, de los que hoy tenemos cinco en Catalunya, uno de ellos en Tarragona.

Aunque su fuerte es Internet. ¿Cierto?

Es donde recibimos más solicitudes, sí. Tenemos una plataforma tecnológica para aquellas empresas con autosuficiencia, y luego unos delegados comerciales para aquellos que quieren un asesoramiento personal. Pero nuestra voluntad, en efecto, es convertirnos en una especie de plataforma de crowdlending, donde primero decidimos si ese proyecto podemos hacerlo solos, o si por cuestiones de límite de riesgo preguntamos a algún banco si quiere compartirlo con nosotros.

¿Puede una empresa obtener financiación del ICF sin llegar a verle la cara a nadie?

No sólo ocurre, sino que en un 60% ó 70% de los créditos que concedemos no le vemos la cara al solicitante, aunque antes hay mucha interacción. Tenemos mecanismos para replicar y firmar un solo contrato con un cliente donde detrás haya dos financiadores y si el cliente, que puede elegir notario, está fuera de Barcelona, no hace falta ni verle la cara para firmar, porque podemos hacer una firma desdoblada. Eso sí: antes, le pediremos balances, situación de riesgos con los bancos, un plan de negocio...

¿Y garantías? Ése suele ser siempre el principal punto de fricción...

En la cuestión de las garantías, nosotros hemos de actuar con condiciones de mercado.

Es decir: exigen garantías como todo el mundo.

Sí, pero lo que nos diferencia es que nosotros forzamos mucho que estén vinculadas al proyecto empresarial y a los equipos, y no tanto a garantías personales. Además, a diferencia de otras entidades, no pedimos nada complementario para conceder un préstamo: ni nóminas, ni tarjetas, ni domiciliaciones de recibos... E insisto: pivotamos sobre las garantías del proyecto empresarial y sus activos. Además, cuando en una línea de crédito hay el apoyo de un departamento de la Generalitat, las garantías son menos exigentes: pueden llegar a cubrir hasta un 50% del riesgo del proyecto.

¿Qué líneas son ésas y a quién se dirigen?

Tenemos diversas líneas específicas sectoriales. La primera es la ICF Indústria, que está dotada con 300 millones de euros durante tres años, es decir a 100 millones por año, y que tiene como finalidad la inversión industrial y la evolución hacia la Industria 4.0. Los préstamos se conceden en condiciones de mercado, pero con una bonificación de intereses que aporta el Departament d’Empresa i Coneixement. Es una bonificación de hasta 200 puntos básicos, con lo cual si el tipo de interés que se le aplica es un euríbor más dos, quedaría en euríbor. Que, a día de hoy, significa un tipo de interés del cero por ciento.

Ahí no se cubre el riesgo. Las garantías que van a pedir a la pyme no cambian.

Depende de la línea. En la de Agrocrèdit, orientada al sector agroalimentario, compartimos riesgo con el Departament d’Agricultura al 80%. Algo similar sucede con la línea dedicada a la industria cultural, que cuenta con el apoyo del Departament de Cultura. Luego, tenemos líneas específicas para financiar sectores como las cooperativas y el Tercer Sector, con inversión en circulante e incluso en capitalización de socios.

¿Para cuándo la línea Emprenedors? Era una línea donde el ICF asumía el 70% del riesgo, y para importes mucho menores que en la de Indústria. ¿Es así?

En efecto. La línea ICF Indústria financia a pymes con proyectos de al menos 1,2 millones de euros y a empresas medias o grandes con importes de por lo menos 4 millones de euros. En cambio, en la línea Emprenedors, el importe máximo es de 100.000 euros. Se tramita a través de entidades financieras colaboradoras. Nosotros ponemos el 100% del dinero y asumimos el 70% del riesgo, con el apoyo de Empresa i Ocupació y de Treball i Economia Social. El banco hace un análisis del riesgo, nosotros lo validamos y damos la conformidad. Se aprueban un 95% de las operaciones.

Pero no está disponible. ¿Cuándo abrirán esta línea?

Está pendiente de la aprobación de los presupuestos de la Generalitat. En cuanto se aprueben, un mes después.

¿Qué opciones quedan para los emprendedores y startups?

El capital riesgo, mediante préstamos participativos. Desde el año 2013, hemos financiado unos 70 proyectos de startups. En este campo es muy interesante nuestra línea para emprendimiento corporativo. Es decir, aquellas empresas que invierten en una startup mediante un préstamo participativo.

¿Y lo financian ustedes?

Sí. Primero han de pasar por ACCIÓ para que los califiquen como empresa que puede llevar a cabo ese préstamo participativo.

¿Por qué una empresa debería invertir en startups?

Pues porque cada vez hay más gente que ha llegado a la conclusión de que para innovar de verdad es muy difícil hacerlo a través de los departamentos de innovación internos, que tienen muchos corsés. Es por eso que más y más empresas han decidido tener un presupuesto para invertir en este tipo de compañías, que le pueden abrir un camino de futuro. Porque un emprendedor que lanza una startup es lo más disruptivo que puede haber.

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