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Noticias Juicio a la cúpula de los Mossos

Trapero se ofreció él mismo para detener a Puigdemont

El exmayor profundiza en su estrategia de probar que en modo alguno era un hombre de confianza del entonces president, y de desvincularse del independentismo y del Procés

MELCHOR SÁIZ-PARDO

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El exmayor de los Mossos Josep Lluís Trapero, ayer. FOTO: EFE

El exmayor de los Mossos Josep Lluís Trapero, ayer. FOTO: EFE

Golpe de efecto de Josep Lluís Trapero en la Audiencia Nacional. El exmayor de los Mossos, en su tercer y último día de declaración, entró de lleno en el plan para detener al entonces president Carles Puigdemont a finales de octubre de 2017, si así lo ordenaban los jueces tras la declaración unilateral de independencia (DUI). Según Trapero, él mismo, dada la trascendencia de la operación y como máximo responsable entonces de la Policía catalana, se ofreció para ponerle las esposas.

El exmayor, en una estrategia pactada con su letrada Olga Tubau, se adentró en la operación que ya esgrimió el pasado año en el Tribunal Supremo como prueba de que en modo alguno era un hombre de confianza de Puigdemont. Trapero, casi al final de sus once horas de declaración, relató que dio las primeras instrucciones para montar ese operativo secreto el 24 de octubre de 2017 en una reunión con su número dos, el comisario Ferrán López, y con Juan Carlos Molinero, jefe de la Comisaría de Coordinación Central en el cuartel general de los Mossos en Sabadell.

Fue allí donde se ofreció «personalmente» para encabezar el dispositivo de detención del president, dado que ese gesto iba a «tener trascendencia de por vida» y pensaba que debía llevarlo a cabo el máximo responsable del cuerpo. Según Trapero, sus dos hombres de confianza rechazaron la propuesta, aunque él impuso su criterio de que debían ser dos mandos (dos comisarios o un comisario y un intendente) los encargados de poner los grilletes al jefe del Govern y al resto de sus miembros.

Trapero, que hasta su paso por el Supremo el 14 de marzo de 2019 nunca antes había hablado de ese plan que demostraría que en los momentos más tensos del Procés él estaba del lado de los jueces y no del Govern, reveló además que en ese encuentro pidió a los mandos especial «sigilo» porque «no era una cuestión que debía conocerse por mucha gente» y que, sobre todo «no debía llegar a las personas afectadas».

En ese mismo encuentro –explicó el imputado– también se abordó un plan ante la contingencia de que en esos días de finales de octubre, con la DUI a las puertas, se produjese una «ocupación del Parlament». El operativo para detener al Govern y enfrentarse a la toma de la cámara se acabaron de diseñar el 26 de octubre de 2017, un día antes de la DUI, dijo.

«Frustración»

En sus últimos minutos en el estrado, Trapero siguió intentando desmarcarse del president. En otra declaración sorprendente, el exmando policial confesó «lamentar» no haber convocado una rueda de prensa para desvincularse de forma clara de los planes del Govern de seguir adelante con el 1-O. Según el exmayor, los mandos del cuerpo sopesaron muy seriamente esa opción, sobre todo a raíz de la «frustración» que le supuso la reunión con Puigdemont, el exvicepresident Oriol Junqueras y el exconseller de Interior JoaquimForn el 28 de septiembre de 2017, en la que los dirigentes políticos le confirmaron su intención de mantener el referéndum a pesar de que el propio Trapero insistió para que lo suspendieran.

Para dejar claro que sigue distanciado del independentismo, Trapero desveló que ha rechazado la oferta del president Torra de volver a dirigir los Mossos, y la propuesta de un partido soberanista de ir en sus listas. Según fuentes jurídicas, fue el propio Puigdemont quien le ofreció entrar en JxCat. «Les dije que ni me llamaran», concluyó.

Mucho más corto fue el interrogatorio de Teresa Laplana, la intendente de los Mossos en el Eixample, acusada de no ayudar a la Guardia Civil durante la concentración ciudadana frente a la Conselleria d’Economía del 20 de septiembre de 2017. Laplana sostuvo que no estuvo al mando del operativo de la policía catalana, que jamás conspiró para no asistir a la comitiva judicial y que nunca ha participado en reuniones para impulsar el procés.

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