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Turismo entre viñedos

Dentro de la extensa oferta de ocio y cultura de la provincia, el enoturismo cada vez tiene más seguidores

J.Cabré/M.Lucea

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Turismo entre viñedos

Turismo entre viñedos

Pocos territorios reúnen las condiciones que tiene la provincia de Tarragona para transformarse en uno de los destinos enoturísticos más importantes del mundo.

Partiendo del litoral de la Costa Dorada y de las Tierras del Ebro, donde el aroma de los buenos vinos se mezcla con la exquisitez de la cocina mediterránea y el salitre marino, empiezan un sinfín de rutas e itinerarios que descubren al visitante una riqueza cultural, arqueológica, histórica, de ocio y culinaria exquisita.

El viajero que descubre estos lares o que visita cualquier rincón de la provincia año tras año –por un flechazo de amor platónico– retrocede 2.000 años de golpe cuando recorre la Tarragona romana y pasa los siglos a velocidad de vértigo visitando el patrimonio histórico medieval de Montblanc, la Tortosa sarracena o el Reus modernista, entre otros lugares maravillosos.

Entre estos valores tan atractivos que consolidan el destino turístico como uno de los más importantes de España, nacen nuevas fórmulas de hacer turismo que se han consolidado aprovechando la larga tradición vinícola y culinaria de estas diez comarcas catalanas.

Siete denominaciones de origen cohabitan en este territorio singular. Con 700 bodegas produciendo vinos aplaudidos en todos los rincones del planera, Tarragona tiene suficiente poder de seducción para consolidar cada vez más el enoturismo en una gran parte del territorio.

Cuando una potencia vinícola tiene la suerte de ser a la vez una potencia turística sólo hay que facilitar la conexión entre ambos sectores para multiplicar exponencialmente los resultados positivos para el territorio.

Si el vino y sus bodegas trazan recorridos de belleza indescriptible entre la diversidad topográfica de la provincia, no hay que olvidar satisfacer el estómago.

Tarragona tiene referentes culinarios repartidos por su territorio. Empezando por sus cuatro Estrellas Michelin y terminando por aquellos rincones donde la cocina de antaño ha sobrevivido al paso del tiempo con el mismo sabor y aroma de tiempos pretéritos.

Para conseguir el éxito de la alta cocina y de la gastronomía tradicional, Tarragona dispone en su haber de ingredientes con distinción. Tomates, pimientos, alcachofas, cerezas, miel, naranjas, gambas, mejillones, atunes, botifarras, avellanas o calçots son ejemplos de la diversidad de materia prima con la que cuenta Tarragona para elaborar sus manjares.

En su justa medida, sus combinaciones permiten disfrutar de una amplia variedad de platos y postres que invitan al visitante a repetir, aunque sólo sea por descubrir nuevos sabores.

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  • GASTRONOMÍA

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