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Un megacerebro contra la yihad

La española Indra diseñará una ´inteligencia artificial´ que tomará la iniciativa y alertará a las fuerzas de seguridad sobre posibles terroristas entre los viajeros a través del cruce de millones de datos

Melchor Sáiz-Pardo/Colpisa

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Policías vigilan el aeropuerto de Madrid-Barajas tras los atentados de Bruselas del pasado martes. Foto: EFE

Policías vigilan el aeropuerto de Madrid-Barajas tras los atentados de Bruselas del pasado martes. Foto: EFE

El pasado 29 de febrero el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, estampó su firma en un documento de apenas dos páginas. Al otro lado de la mesa se sentaban los dos representantes legales de la empresa Indra. Aquel acto protocolario alumbraba, tras un parto de más de un año lleno de problemas técnicos y sobre todo legales, el que probablemente sea el mayor desafío científico nunca encarado por el Ministerio del Interior: el ‘proyecto PNR’ (Passenger Name Record). Tres palabras para definir una herramienta rayana con la ciencia ficción.

El PNR es un mega cerebro electrónico capaz de detectar posibles perfiles de yihadistas a través del cruce de datos de las listas de pasajeros aéreos con millones de informaciones procedentes de todo tipo de bases, desde policiales a bancarias, pasando por todos los datos «abiertos» que puedan extraerse de internet. Y todo, en tiempo récord.

El objetivo –no lo ocultan los responsables de los servicios antiterroristas– es poder tener una aplicación que, de manera automática y sin intervención humana, pueda alertar sobre activistas ocultos con un pasado de viajes o actitudes que desvelen un perfil potencialmente yihadista, como podría ser el caso de los terroristas de París o Bruselas.

El proyecto no es una idea para un futuro lejano. Todo lo contrario. En aquel contrato, la multinacional española se comprometió por escrito a entregar esta herramienta al Ministerio del Interior el próximo 20 de mayo.

Indra lleva trabajando en el diseño desde marzo del año pasado, cuando Interior convocó por primera vez el concurso para tener el embrión de este mega cerebro. Los continuos cambios legales europeos y la posibilidad legal de que la herramienta pudiera ser aún más potente con la incorporación de los datos del «100%» de los vuelos que pasen por territorio nacional, hizo que aquel concurso se anulara y se volviera a convocar con pretensiones mucho más ambiciosas. Indra finalmente fue elegida frente a las otras dos multinacionales que se presentaron a la nueva licitación, Accenture y Fujitsu.

Aunque la oferta de Indra fue la más cara (1.388.318 euros), los expertos antiterroristas le dieron la mayor puntuación en «calidad técnica» porque creyeron que, efectivamente, Indra es capaz de convertir en realidad (y en tiempo récord) esa herramienta que, por el momento, solo existe en las mentes y en lo sueños de los mandos que se dedican a combatir a la yihad.

‘Huella digital’

El nuevo pliego de prescripciones técnicas del PNR da buena cuenta del desafío al que se van a tener que enfrentar los técnicos de Indra para localizar posibles terroristas siguiendo su «huella digital». «Los pasajeros que viajan –señala textualmente el pliego técnico– dejan una huella digital a medida que avanzan a través de las ciudades y aeropuertos». Cruzando esos datos con la información de otras innumerables bases el reto es «predecir comportamientos o aler tas sobre movimientos y decisiones inesperadas» de terroristas.

Interior establece hasta 28 «requisitos funcionales» que tendrá que cumplir la herramienta que debe estar funcionando en menos de dos meses. El PNR «debe ser capaz» –explican los informes oficiales– de «ir más allá de la presentación de informes tradicionales» con análisis «retrospectivos».

Debe poder «descubrir elementos ocultos a simple vista» tras analizar todo tipo de información «independientemente del formato» y tras cruzar la identidad de un pasajero con una ingente cantidad de otras fuentes de todo tipo.

El Ministerio del Interior deja claro que no quiere que Indra le presente una simple macro base de datos, que después requiera para su análisis a un funcionario. No. Pretende contar un una suerte de ‘inteligencia artificial’ que tome la iniciativa y que sea el PNR el que emita, de ‘motu proprio’, a los policías «alertas sobre perfiles sospechosos a partir de los datos del pasajero». O sea, que se comporte casi como un experto humano, pero con la ventaja de manejar en su cerebro una cantidad casi ilimitada de información.

La exigencia de la administración española es muy elevada: el sistema «en tiempo real» debe ser capaz de «identificar a personas desconocidas como potenciales autores de delitos» a partir de la «creación de perfiles de riesgo».

Redes y buscadores

También debe elaborar «patrones de comportamiento» de futuros terroristas, basándose en los datos ya conocidos y extrapolando «tendencias» sin que en ningún momento intervenga la mano del hombre.

De acuerdo con los «requisitos funcionales» que establece Interior, el sistema debe ser capaz de dar «alertas sobre perfiles sospechosos a partir de los datos del pasajero» y para ello debe tener la capacidad de «captar» informaciones en «fuentes de internet», entre las que se citan: Twitter, Google Plus, Linkedlin, Tumblr, Instagram, Flickr, Youtube, Vimeo, LiveLeak o los buscadores Google, Bing, Yahoo o Duck Duck Go.

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