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Un traductor digital para recién nacidos y padres inexpertos

Investigadores proponen un nuevo algoritmo de reconocimiento del lenguaje del llanto

Doménico Chiappe

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Cada bebé tiene su registro, según diferentes variables como edad, sexo, temperatura, presión arterial, horario de sueño, etc. FOTO: GETTY IMAGES

Cada bebé tiene su registro, según diferentes variables como edad, sexo, temperatura, presión arterial, horario de sueño, etc. FOTO: GETTY IMAGES

Preste mucha atención cuando el bebé llora. Si le sale un «neh» está hambriento, si es «owh» tiene sueño, y si es «heh» es que está incómodo, ya sea por frío o picor. ¿Le parece que todo el balbuceo que despide el llanto es igual? Afine el oído. Si escucha un «eair» tiene dolor por gases y con un «eh» dice que quiere eructar. Hay explicaciones fisiológicas para estos coros. Cuando tiene ganas de comer, empieza el reflejo de succión y su lengua empuja el paladar, lo que produce un sonido específico; y si llora por molestias estomacales alza las rodillas, lo que también genera otro acorde. ¿Que no es capaz de distinguir entre «neh» y «eh»? No se preocupe. Ahora unos algoritmos son capaces de procesar ese alarmante ruido que sale de la garganta de los recién nacidos y aclararle a los padres por qué llora el niño.

Una investigación realizada por un consorcio de investigadores norteamericanos detectó 48 clamores distintos de 26 bebés, entre tres y seis meses, que participaron en el desarrollo de una herramienta de inteligencia artificial para «traducir» sus gritos en mensajes inteligibles. Este método para diferenciar entre el llanto ‘normal’ y el ‘angustiado’ se basó en el desarrollo de un algoritmo para el reconocimiento de este lenguaje previo al aprendizaje de idiomas. 

La cuestión, sin embargo, tiene su dificultad incluso para los sensores informáticos. Cada bebé tiene su propio registro, según diferentes variables, como edad, sexo, temperatura, presión arterial, horario de sueño y de alimentación, entre otros. Hasta ahora las herramientas automáticas para detectar los motivos del llanto sólo funcionaban en ambientes estables, como un laboratorio o una habitación insonorizada, con una gama de registros limitados al hambre, el pañal húmedo o la necesidad de atención, explica el artículo ‘Análisis y reconocimiento del llanto infantil. Una aproximación experimental’. 

«Un llanto anormal puede estar asociado con una enfermedad grave o crónica», como infecciones, neumonía, sepsis, laringitis, hipotiroidismo, enumeran los científicos. «Proponemos un nuevo algoritmo de reconocimiento del lenguaje del llanto -previo procesamiento digital de voz y estudio de su espectro- que puede distinguir sus significados y clasificarlos en normales y anormales en un entorno ruidoso».

Entre sus ventajas está reducir el estrés de los padres, prevenir el maltrato infantil y proporcionar un diagnóstico no invasivo, dice Lichuan Liu, autor principal del artículo e investigador del Laboratorio Digital de Procesamiento de Señales de Estados Unidos. Los bebés de la generación digital ya nacen hablando. 

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