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Una cooperante española es asesinada a tiros por un joven de 22 años

Lorena Enebral, de 38 años, trabajaba para Cruz Roja en el centro médico donde ayudaba a discapacitados físicos a valerse por sí mismos

Diari de Tarragona

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Lorena Enebral en la imagen de su perfil en LinkedIn. DT

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Un hombre armado asesinó ayer a tiros a una española empleada del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en un centro médico del norte de Afganistán, pocas semanas después de que la organización retomase parcialmente sus operaciones en el país tras haber sufrido otro ataque en febrero. La víctima, que trabajaba como fisioterapeuta en un centro del CICR en la ciudad de Mazar-e-Sharif, capital de la provincia de Balkh y considerada una de las más seguras del país, fue asesinada sobre las 10.20 hora local (5.50 GMT).

«Una de nuestras empleadas fue tiroteada esta mañana en el centro ortopédico del CICR en Mazar-e-Sharif. Nuestra compañera fue trasladada al campamento Marmal, pero falleció a causa de sus heridas a pesar de los esfuerzos de los médicos», informó el portavoz del comité en Afganistán, Ahmad Ramin.

Lorena Enebral Pérez, de 38 años, ayudaba a «niños, mujeres y hombres que habían perdido piernas o brazos y con muchas otras formas de discapacidad a aprender cómo volver a caminar o alimentarse a sí mismos», indicó el CICR en un comunicado.

El atacante, de 22 años, era paciente del centro desde niño. Escondió el arma en su silla de ruedas

El atacante, identificado como Muhammad Naseem, de 22 años, había escondido el arma en su silla de ruedas para entrar al centro médico, del que era paciente desde pequeño. El centro está especializado en la distribución de extremidades ortopédicas.

Según explicó a Efe el jefe de Seguridad de la Policía de Balkh, Abdul Razaq Yaqubi, el joven procedía de la cercana provincia de Baghlan, llevaba al menos 19 años siendo paciente de la clínica y llegó acompañado de otra persona, también en silla de ruedas. «Disparó a la trabajadora española una única bala y el atacante fue detenido inmediatamente por los guardias de seguridad del centro antes de que pudiese disparar una segunda bala o dañar a alguien más», afirmó el alto mando policial. 

El centro estaba protegido por guardias de seguridad privados y no por las fuerzas afganas. Tanto el atacante, Naseem, como su acompañante, también procedente de la insegura Baghlan, donde los talibanes tienen una gran presencia, fueron arrestados, explicó el portavoz de la Policía de Balkh, Shirjan Duranai.

Pocas semanas después de que cruz roja retomara parcialmente sus operaciones en el país

Tras completar la recolección de pruebas en el lugar de los hechos, «una mayor investigación revelará lo qué pasó, cuál fue el móvil y si (los detenidos) fueron contratados por algún grupo para la acción, o si fue otra cosa la que estuvo detrás», precisó el portavoz policial.

El CICR comentó que parece haberse tratado de un «suceso aislado», si bien las circunstancias que rodearon el ataque están por el momento «poco claras», en palabras del portavoz de la organización en el país.

‘Cualificada y cariñosa’

La jefa de la delegación del CICR en Afganistán, Monica Zanarelli, describió a Enebral como una persona «activa y llena de risas» y afirmó que los empleados de la organización tienen los «corazones rotos» por su fallecimiento. «Lorena era una fisioterapeuta cualificada y cariñosa que ayudaba a los pacientes, especialmente a los niños. Las fluctuaciones violentas de la vida parecen hoy particularmente crueles», lamentó Zanarelli.

El CICR se encuentra en Afganistán desde hace 30 años, provee ayuda médica, servicios de agua y sanitarios; realiza visitas a centros de detención y actúa como intermediario neutral para permitir que la asistencia humanitaria llegue a todo el país. Sin embargo, el pasado febrero la organización suspendió temporalmente sus operaciones después de que seis de sus trabajadores fuesen asesinados y otros dos secuestrados en un ataque contra uno de sus convoyes en la provincia norteña de Jawzjan.

A mediados de agosto, el CICR decidió retomar algunas de sus actividades, parte de sus programas principales de sanidad y protección, pero la «mayoría» de ellas continúan suspendidas, sobre todo en el noroeste del país.

El pasado diciembre otro cooperante español de la Cruz Roja fue secuestrado en la provincia norteña de Kunduz y liberado cuatro semanas después por las fuerzas especiales afganas, en una operación en la misma región. 

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