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Una guía busca un diagnóstico temprano de Parkinson

Dirigida a médicos de atención primaria para que identifiquen las señales de alarma

EFE

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Antoni Monguilod, de Malgrat de Mar, que padece Parkinson, pide a los políticos «morir dignamente». FOTO: EFE

Antoni Monguilod, de Malgrat de Mar, que padece Parkinson, pide a los políticos «morir dignamente». FOTO: EFE

Actualmente, el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson llega entre 3 y 5 años después de la aparición de los primeros síntomas, una demora que expertos y pacientes quieren reducir con la edición de una guía dirigida a médicos de atención primaria para que aprendan a identificar las señales de alarma.

Así lo explicaron en una rueda de prensa en la que subrayaron la importancia del médico de cabecera en la identificación de estos primeros síntomas, así como en el control y seguimiento de la enfermedad una vez diagnosticada.

La vocal de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Norma Alejandra Doria, comentó que el objetivo es formar e informar a los sanitarios sobre esta enfermedad, el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente entre los españoles, que afecta a 160.000 familias y que en el 10 % de los casos se detecta en fases avanzadas.

La enfermedad de Parkinson es una patología crónica e invalidante que afecta al 1,5 % de la población de más de 65 años y cuya incidencia se estima que se duplicará en 20 años.

Tal y como manifestó el presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Exuperio Díez, esta enfermedad se produce por la pérdida de neuronas en la sustancia negra, lo que provoca falta de dopamina en el organismo, sustancia necesaria para el control del movimiento.

Por eso, el Parkinson se presenta a través de un gran abanico de síntomas motores, como la rigidez o la lentitud, y no motores, como la depresión o los trastornos del sueño, que afectan a la calidad de vida y autonomía de las personas.

Síntomas que, según relató el presidente de la Federación Española de Párkinson, Leopoldo Cabrera, pueden confundirse en las primeras etapas con el estrés.

Aunque no tiene cura, sí que existe tratamiento que mejora la calidad de vida del paciente, por lo que también es fundamental el papel del farmacéutico, especialmente a la hora de conseguir una buena adherencia la tratamiento y de evitar interacciones con otras fármacos.

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), Jesús Aguilar, destacó la colaboración con las oficinas de farmacia tanto a la hora de identificar duplicidades en la medicación, como en la identificación de síntomas de alarma. Cabrera comentó, asimismo, la importancia del tratamiento no farmacológico, como la fisioterapia y la logopedia, que sin embargo, no está financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS).

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