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Varios abogados de Tarragona, en la lucha contra el Toro de la Vega

Al menos cuatro juristas tarraconenses y la plataforma Acción Legal Animalista intentaron detener ayer el torneo taurino de Tordesillas, entre crispación y disputas con los defensores

Raúl Cosano

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Activistas que viajaron a Tordesillas en bus desde Barcelona y Tarragona para asistir al Toro de la Vega.  Foto: DT

Activistas que viajaron a Tordesillas en bus desde Barcelona y Tarragona para asistir al Toro de la Vega. Foto: DT

Tarragona estuvo de nuevo presente en el torneo del Toro de la Vega, el evento taurino que se celebra anualmente en la localidad vallisoletana de Tordesillas y que, una vez más, volvió a estar envuelto en polémica y a provocar controversia social y hasta agitación política. Al menos cuatro abogados tarraconenses participaron, entre centenares de activistas, en el intento de abortar la celebración de este acontecimiento, que se saldó finalmente con la muerte del astado Rompesuelas, en mitad de enfrentamientos entre detractores y defensores.

Los activistas se colocaron en el trazado por donde debía discurrir el toro. Asimismo, denuncian que esta vez no fueron desalojados, como ha sucedido en otras ocasiones, sino que la organización permitió soltar al animal, con el riesgo que ello acarreó para los que permanecían acampados en su recorrido a modo de protesta. «Nos han puesto en un riesgo manifiesto. Ha sido algo surrealista. Estudiaremos qué acciones legales se pueden emprender contra eso», explicó el letrado David Rocamora, miembro de la entidad Acción Legal Animalista, una plataforma tarraconense que lidera desde hace años la batalla jurídica contra el Toro de la Vega. «Había personas encadenadas y eso ha sido un peligro porque el toro ha pasado muy cerca de ellas. La policía era consciente de eso. Aun así, soltaron al animal, lo que podría haber tenido graves consecuencias», relataba Marina Llauradó, de la sección de derecho animal del Col·legi d’Advocats de Tarragona.

Ella también participó en una jornada tensa y crispada, que arrancó temprano. «A las cinco de la mañana, cuando llegábamos al pueblo, la Guardia Civil nos hizo bajar del autocar e identificarnos. Después, antes de que llegara la hora –las 11.00 h.– ya empezaron a aparecer individuos del pueblo. No hubo enfrentamiento pero sí mostraron actitudes intimidatorias y chulescas. Algunos llevaban garrotes, que es uno de los objetos del uniforme de las fiestas», explicó Marina, que acusa a los defensores de ataques constantes.

«Una vez nos colocamos en la parte del central de la rotonda, (se trata de un acceso desde el puente medieval hacia la vega, el descampado donde se realiza el torneo propiamente dicho), nos comenzaron a insultar y a intimidar. Nuestra consigna fue no responder a nadie, hasta que fueron las 10.40 horas y entonces empezamos con nuestras consignas animalistas», narra Llauradó.

Bajo una intensa lluvia, vecinos del municipios y aficionados taurinos increparon a los activistas con gritos de ‘fuera, fuera’ y silbidos. Ellos respondieron con lemas como ‘Tordesillas, vergüenza nacional’, ‘Abolición, Toro de la Vega’ y ‘Todos somos Rompesuelas’, en alusión al morlaco que iba a ser lanceado. «Esperamos que la de este año haya sido la última vez. Vives una impotencia muy grande. Te encuentras a gente que te dice que el toro no sufre, que vive muy bien. Hace falta un mayor nivel de implicación. En Madrid se manifestaron 90.000 personas contra el Toro de la Vega. Si esas 90.000 hubiesen estado en Tordesillas, seguro que el toro no sale», cuenta Marina.

Una de las más veteranas en su activismo es la abogada tarraconense Nelly Fernández, presidenta de Acción Legal Animalista. Por noveno año, volvió a ejercer su lucha en Tordesillas. «La valoración es nefasta. Ha sido el peor año. Cuando vas tienes la esperanza de que pase algo que impida que se celebre. Lo que pasó fue increíble. Oímos el petardo que anunciaba que soltaban al toro, cuando estaba toda la gente, más de 250 personas, movilizada allí delante. Nadie se lo podía creer. La policía no apareció por allí hasta más tarde. Siempre habían desalojado a los manifestantes, pero esta vez no. Emprenderemos acciones contra eso, porque nos pusieron en una situación de extremo peligro», indicaba Nelly.

Tras eso, el astado Rompesuelas acabó siendo lanceado, aunque el Patronato del Toro de la Vega declaró nulo el torneo, ya que el lancero que acabó con la vida del animal incumplió la normativa. Al parecer, la primera lanzada, a cuenta de Francisco Alcalá, un chaval de 21 años vecino de Valderas (León), fue propinada mientras el toro estaba en movimiento, algo prohibido. La segunda, la de la muerte, se efectuó tras un pino, por lo que el mozo no se enfrentó al animal de frente, tal y como dicta la ordenanza.

Entre los tarraconenses presentes, el sentir es agrio. «Los caballistas nos han lanzado pedradas y nos han insultado, y todo eso ante la pasividad de las autoridades. Eso es algo que no se puede tolerar. Además, el toro ha sufrido muchísimo», cuenta Nelly Fernández, que allí estuvo acompañada del jurista Òscar Cabrero, también llegado de Tarragona.

«En la noche anterior ya se hizo un encierro y hubo heridos. El animal ha muerto de una forma particularmente cruel. Es decir, la norma pone un límite y se ha ido aún más allá, hasta declarar nulo el torneo», cuenta el abogado David Rocamora, que intenta apelar al optimismo: «Cada vez estamos más cerca de que se acabe, cada vez los activistas somos más firmes. Eso sí, la repercusión mediática es una moneda de dos caras. También refuerza el sentimiento colectivo de muchos vecinos de Tordesillas, que están a favor».

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