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102 compatriotas

Un total de 102 militares españoles han perdido la vida en la misión de Afganistán
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El pasado domingo se daba por terminada la misión ISAF de la OTAN en Afganistán, tras trece años ininterrumpidos sobre el terreno. No quiere eso decir que se hayan retirado las tropas de la Alianza. Sin embargo, a partir de ahora, cambia su cometido: se supone que las fuerzas afganas son autosuficientes para mantener la seguridad del país y que las tropas de la Alianza se limitarán a darles apoyo, en lugar de involucrarse, como hasta ahora, en la lucha contra la insurgencia talibán. En eso consiste, en teoría, la misión Resolute Support, aunque los norteamericanos, escaldados con el fiasco de Irak, han contemplado en la definición de esta nueva misión la posibilidad de que de forma puntual sus militares sigan combatiendo en el país, por si las fuerzas de que dispone el gobierno afgano se revelaran en algún momento insuficientes. No estamos, pues, ante el cese absoluto y efectivo de la intervención militar extranjera en Afganistán, sino más bien ante un cierre formal con el que Obama quiere poner término al protagonismo de sus tropas en el país asiático e inaugurar una nueva etapa que conduzca, ya se verá si ello es posible, a su repliegue total.

Sea como fuere, es buen momento para hacer balance, desde uno de los países que han estado comprometidos, de principio a fin, en la más larga intervención exterior de la Alianza. Miles de militares españoles han pasado por allí, muchos varias veces (alguno hay que más de diez), se han gastado en la misión cientos de millones de euros y se han llevado a cabo múltiples proyectos de reconstrucción y desarrollo; modestos la mayoría, y alguien podría decir que ínfimos si se los compara con la enorme inversión militar, pero también hay que recordar los bajísimos estándares de toda índole de los que partía el país, por lo que nada de lo aportado puede considerarse despreciable. Sin embargo, quizá el balance primero que debemos hacer, la cifra que por encima de todas las demás debemos tener presente, es la de los compatriotas que partieron en misión a Afganistán y nunca volvieron a casa. Son nada menos que 102, cien hombres y dos mujeres, que perdieron la vida por contingencias diversas: ataques de los talibanes, infartos, accidentes de tráfico y, tristemente, la gran mayoría, 62, en un desdichado accidente aéreo, el sufrido por un Yak-42 ucraniano en el que nunca se les debió embarcar. Tiene España una larga tradición de indiferencia hacia quienes se dejan la vida por ella, a menudo en condiciones bochornosas. Ahora que se cierra este ciclo, no hagamos lo mismo con estos 102. Con razón o sin ella, eso júzguelo cada cual, salieron a jugarse la piel en nuestro nombre.

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