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11 de septiembre. Veinte años después (II)

Biden acierta cuando dice que nadie ha conseguido unificar Afganistán. El expresidente Karzai es más claro: los americanos «han fracasado en su objetivo militar de derrotar al terrorismo y el extremismo»

Martín Garrido Melero

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11 de septiembre. Veinte años después (II)

11 de septiembre. Veinte años después (II)

En el artículo anterior dimos cuenta que veinte años después de la entrada de los americanos en Afganistán (junto con las fuerzas internacionales) han prometido que antes del 11 de septiembre, aniversario de los atentados de las Torres Gemelas, dejarán el país. Les propusimos un viaje en avión para vislumbrar algo de los intereses en juego de la región. Sigamos.

3. CHINA.BADAJSHAN. Vuelo de Dusambé a Khorog. 

Dicen que es uno  de los vuelos más peligrosos del mundo. Curiosamente nunca ha habido un accidente, salvo en una ocasión que fue derribado por un proyectil bélico lanzado desde Afganistán. La travesía dura algo más de una hora. El avión parece que no va a superar las montañas y que chocará inevitablemente, pero en el último momento y a duras penas logra pasar hasta el próximo obstáculo. 

Estamos en el límite entre el Turquestán clásico y las tierras de Afganistán. Debajo el Oxus (hoy Amu Daria), uno de los ríos clásicos de la Humanidad, que atravesó Alejandro Magno en su carrera por dominar el mundo y que señaló su declive personal al asesinar borracho a su compañero de toda la vida. El río divide dos regiones que vienen a ser una misma (Badajshan en Afganistán y Gorno-Badajshan en Tayikistán). 

En la guerra civil afgana, que sucedió a la expulsión de los rusos, entre 1992 y 2001, y en la que todos lucharon contra todos, el comandante tayico Masud se mantuvo firme en estas tierras y fue acusado (o reverenciado) por pretender un Gran Tayikistán

Hace unos días más de mil soldados del ejército gubernamental de Afganistán han huido hacia aquí y han atravesado la frontera para salvar sus vidas. Los comentaristas de la política internacional han señalado que estos movimientos son vistos por Pekín y Rusia como un mal menor frente al Estado islámico, al que en cierta forma los talibanes se han comprometido a no apoyar. Sin embargo, cuando los talibanes se hicieron con casi todo Afganistán a finales del siglo pasado nunca llegaron a dominar esta parte en la que lograron mantenerse los tayicos y sus aliados apoyados por los rusos.

A diferencia de los tayicos, que son el único grupo del Turquestán de origen persa y religión sunita, en Gorno Badajshan son pamires y casi en su mayoría pertenecen a los ismaelitas del Aga Khan (una subdivisión de los chiítas). Más confusión dentro de la confusión. La región que ocupa la mayoría del territorio de Tayikistán declaró la independencia unilateral hace unos años. Marco Polo en su marcha a China cuando atravesó supuesta-mente estas tierras las llamó el ‘techo del mundo’: China es otro de los interlocutores que debe tenerse en cuenta. 

Stalín cuando en los años 1924 y 1925 dividió el Turquestán en cinco Estados creó el absurdo Tayikistán actual en donde ni son (tayicos) todos los que están (un ejemplo es Gorno Badajshan), ni están todos los que son (las grandes ciudades tayicas de Bujara y Samarkanda quedaron en Uzbekistán).

En la guerra civil afgana, que sucedió a la expulsión de los rusos, entre 1992 y 2001, y en la que todos lucharon contra todos, el comandante tayico Masud se mantuvo firme en estas tierras y fue acusado (o reverenciado) por pretender un Gran Tayikistán, segregando Badajshan de Afganistán. 

4. La batalla de Kabul. Domestic flights 

Los talibanes acaban de amenazar a los turcos que deben dejar la protección del aeropuerto internacional de Kabul y dejarlo a su suerte. 

En la fachada exterior del departamento de vuelos domésticos hay dos grandes carteles. El de Karzai, el presidente que sucedió a la invasión de Afganistán y tachado de colaboracionista por los talibanes, y el del tayico Masud, que acabó apoyado por los rusos y enfrentado a los pakistaníes, y con razón porque intentaron asesinarle, aunque antes había sido colaborador de la CIA. Su historia es un poco la historia reciente de Afganistán.

Masud fue educado por las monjas francesas del Liceo de Kabul. Sus tendencias islámicas le llevaron al exilio en Pakistán en 1975. Desde allí se enfrentó con los sucesivos gobiernos de Kabul y se convirtió en uno de los más importantes jefes muyahidín que lucharon, con el apoyo de la CIA, contra los rusos. Cuando el régimen comunista se desmoronaba en 1992 entró en Kabul antes que lo hicieron otros ‘señores de la guerra’. Cuatro años después tuvo que abandonar la ciudad a los talibanes. 

Biden acierta cuando dice que nadie ha conseguido unificar Afganistán. El expresidente Karzai es más claro: los americanos «han fracasado en su objetivo militar de derrotar al terrorismo y el extremismo»

La toma de Kabul por los talibanes en 1986 fue un regalo envenenado que mostró al exterior la cara más oculta (y quizás más real) de ellos. Nada más entrar torturaron, castraron y colgaron en una farola al último presidente prorruso Najibulá (que estaba refugiado en un recinto de la ONU) como símbolo de que las cosas iban a cambiar y que el derecho internacional puede violarse. Quizás fue el principio del fin. Ahora, quizás los kabulíes quieren pensar que no cometerán los mismos errores.

Sus fuerzas adoraban a Masud pero también los críticos son duros con él. Las acusaciones por crímenes de guerra están en todos los medios, su islamismo aparentemente moderado era muy discutible, y su postura intransigente hizo que la guerra civil continuase. El 7 de diciembre de 1998 Masud se convirtió en el líder de todos los que luchaban contra los talibanes. Su asesinato ocurrido dos días antes del atentado de las Torres Gemelas intentaba evitar que apareciese alguien que pudiese unificar la oposición contra los talibanes. 

Francia y los Estados Unidos lo consideraban un héroe y fue declarado como tal por Karzai.  Los comentaristas internacionales señalan, sin embargo, que los americanos como los rusos se han dado cuenta que intentar unificar el país prescindiendo de los pastunes es una apuesta inasumible.

Biden acierta cuando dice que nadie ha conseguido unificar Afganistán. El expresidente Karzai es más claro: los americanos «han fracasado en su objetivo militar de derrotar al terrorismo y el extremismo». Y añade que si tuvieran la intención de volver «ya no serían bien recibidos».

Martin Garrido Melero es Profesor de Derecho Civil de la Universitat Rovira i Virgili (URV). Con el Govern Maragall formó parte del grupo de expertos designado por la Ge-neralitat para elaborar el Libro de Sucesiones del Código Civil catalán. 

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