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2015, un año interesante

El PP saldrá débil y el PSOE, debilísimo y la aritmética de los pactos se volverá endemoniada
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Quienes simpatizan con la paradójica maldición china de ‘ojalá te toque vivir tiempos interesantes’ están de enhorabuena: 2015 será realmente interesante. El futuro no va a ser lo que era. Sí, cuando suene el timbre de madrugada seguirá siendo el lechero, pero el bipartidismo, la forma sustancial de eso que algunos llaman régimen del 78 ‘ostentóramente’ como el demagogo de Marbella, va a quebrarse. La irrupción de Podemos cambiará todo, y, olviden a Lampedusa, no para que todo siga igual. Es verdad, como sostiene Leguina, que Podemos se parece a la sociedad española como un huevo a una castaña; pero el problema es que la sociedad española no quiere parecerse a los depositarios del bipartidismo. El CIS delata una malestar ya de raíces hondas: el 80% de la población ha perdido la confianza. Y sí, la sociedad española seguramente se parece bastante a esa ‘casta’ mediocre y corrupta, pero se entiende su hartazgo y el golpe en el tablero para romper la baraja. Kaputt.

La expectativa de Rajoy de conservar el statu quo pasa por el mantra del fin de la crisis -según la máxima goebbelsiana de repetir mil veces el mensaje- pero parece incierto. Técnicamente es verdad que la crisis se ha superado; pero a la gente no le importa el tecnicismo sino la realidad, sus agónicos fines de mes, los lunes al sol de los hijos o los medicamentos del abuelo excluidos del sistema. El PIB va a crecer, sí, pero hay otras verdades en España: más pobres, menos empleados, más contratos precarios, emigración, mayor desprotección social, más desigualdad. y todo eso genera una clase de malestar que no reacciona a cataplasmas retóricos, porque es la piel frustrada del día a día. Esa gente difícilmente se va a entusiasmar con la propaganda («el año del despegue definitivo») y no les impresionará que se acuse a Podemos de populismo, demagogia o un programa electoral falso. Viniendo eso de PP y PSOE, solo puede darles risa. Pero sobre todo hay algo esencial: no se van a asustar fácilmente. Y el miedo va a ser el auténtico campo de batalla. El bipartidismo no va a resistir en 2015, eso seguro. El PP saldrá débil, pero el PSOE, debilísimo -dura penitencia por la indolencia regeneracionista de unos y otros- y la aritmética de los pactos se volverá endemoniada. Con todo, parece tremendista definir la situación con la referencia de ‘la vieja y la nueva política’ de Ortega; hay paralelismos pero el sistema no está agotado por más fascinación que suscite, como tantas veces en la fallida Historia de España, ponerlo todo patas arriba. Eso sí, la inercia ya es imposible. Muchos jóvenes -un 50% en paro- y no tan jóvenes votarán por Podemos, al que identifican como la ‘joven’ política; y muchos reaccionarán a eso con miedo, tal vez alentados por Syriza, o tal vez al revés. El escenario, eso seguro, habrá cambiado. 2015 será un año interesante.

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