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72 horas de confinamiento. Confusión y enfado en Madrid

Empeoramiento de la ya grave situación en la capital. La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, juega con la vida de millones de personas para elevar su perfil político como el ariete de la oposición al gobierno

JAVIER PONS

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El lamentable espectáculo ofrecido por las instituciones ha sumido a muchos madrileños en una gran confusión. Es tal el ruido que han generado unos y otros que hay un desconcierto general porque entre peleas, ruedas de prensa contraprogramadas y entrevistas en los medios dando versiones diferentes, hay muchísimos ciudadanos que no acaban de interpretar las medidas que se han aplicado y que, en teoría, deberían ayudarnos a doblegar por segunda vez la ola del virus Covid-19.

Y eso que las medidas en realidad son muy sencillas: se podrían resumir básicamente en que no se puede ni entrar ni salir de aquellos núcleos de población que cumplan los tres supuestos establecidos por el Ministerio de Sanidad. O sea que, según el gobierno central, no se puede salir ni entrar pero, en cambio, sí circular por dentro de los mismos, hecho que ha provocado muchas dudas y protestas ya que quince días antes se habían puesto barrios de las ciudades en cuarentena por orden de la comunidad de Madrid.

Hay algo que es marca de la casa de la derecha: utilizar los conflictos sociales o políticos en su beneficio

Por lo tanto, una vez más el ruido político y mediático que genera ha ganado protagonismo a una parte de los especialistas y científicos que, situados en un segundo plano intentan que se les escuche, y a los ciudadanos, que ya no sabemos cómo exigir a los políticos que hemos votado que dejen las luchas partidistas y se pongan manos a la obra para vencer a la pandemia.

Hace ya mucho tiempo, quizás más de una década, que, en la televisión se ha impuesto un modelo de actualidad-espectáculo que da la impresión de haber acabado infectando a algunos sectores de la política y de las instituciones. Eso significa que vale más gritar, insultar, mentir que reflexionar, discutir con argumentos y no insultar a la inteligencia de los ciudadanos. En la televisión se hace entre decorados falsos y con contendientes a veces imaginarios pero en la vida real el escenario es real y las víctimas, la población.

Sin embargo, esta infección no se lo podemos achacar sólo a la influencia del medio televisivo sino a la endeble formación intelectual y política de algunos dirigentes que se han entregado a sus respetivos «gurús» olvidando que a lo que deben entregarse es al servicio a la comunidad.

El caso de Isabel Díaz Ayuso es muy relevante. Esta joven política -que fue designada candidata tras varios descartes y cuando nadie pensaba que podría ganar- está encarnando una nueva temporada de La maldición de la Comunidad. No, no estoy hablando de una serie de terror que podría haber sido de Álex de la Iglesia sino de la triste realidad que ha rodeado a los últimos cuatro mandatari@s (excepto el breve paso de Angel Garrido).

Casado está usando la Covid-19 para intentar desgastar al gobierno en vez de buscar una posición común

Esperanza Aguirre (nueve años al frente del gobierno), Ignacio González (tres años), Cristina Cifuentes (tres años) e Isabel Díaz Ayuso (un año que parece un quinquenio) han destacado todos por utilizar el cargo emanado de las urnas para participar en diversas tramas de corrupción (Aguirre), robar (González), engañar (Cifuentes) y en este último caso jugar con las vidas de millones de personas con el fin de elevar su perfil político hasta convertirse en la ariete de la oposición al gobierno de Pedro Sánchez (Ayuso).

Total: una tremenda desgracia para los madrileños que merecida (los que los han votado) o inmerecidamente (los que no los hemos votado) están sufriendo las consecuencias de su irrelevante talla política y técnica.

Aunque son muy diferentes hay algo que les ha unido y es marca de la casa de la derecha española: utilizar los conflictos sociales o políticos en su propio beneficio y como instrumento principal de oposición cuando los votantes les han relegado a esa posición.

Lo hizo José María Aznar con el terrorismo de ETA, una lacra social que muchas veces fue utilizada no para combatirla sino para sacar partido de ella. Lo hizo Mariano Rajoy con el independentismo catalán ignorando primero las crecientes señales de distanciamiento de una gran parte de la población catalana para acto seguido judicializar el conflicto sin poner ni un esfuerzo en corregirlo o solucionarlo…Y ahora Pablo Casado lo está volviendo a hacer. Con Ayuso al frente está utilizando el drama de la Covid-19 (social, sanitario y económico) para intentar desgastar al gobierno en vez de buscar una posición común.

Y claro, con tanto ruido a la derecha, los errores del gobierno(que no son pocos) pues quedan apagados.

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de ‘El Terrat’, director de TVEy CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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