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A balón parado

La Federacion y la AFE anuncian una huelga del fútbol. Con las cosas de jugar no se juega
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Llevaba toda la razón, aunque esta sea repartible, aquel legendario entrenador inglés que dijo que el fútbol no es cuestión de vida o muerte, sino algo más importante. El caudaloso enredo nacional está complicando no solo a los contemplativos fines de semana, sino a los jueves, que siempre nos parecen cosa del otro jueves cuando juega el equipo de nuestros amores y nuestros desamores. ¿Dónde hemos llegado para que sea necesario en este país de parados que la Federación y la AFE anuncien un paro indefinido en todas las categorías a partir del 16 de mayo? Está al caer, si el Gobierno no modifica el nuevo reparto de los derechos del fútbol. En principio, esos derechos pertenecen a los espectadores, ya que no habría ídolos de la afición si no hubiésemos convertido a cada estadio en un altar y a la televisión en la ceremonia religiosa con más clientes. Lástima que el papa Francisco, que se confesó hincha del San Lorenzo de Almagro, no juzgue prudente intervenir en estos terrestres litigios.

Tanto la Federación como la AFE anuncian un paro indefinido en todas las categorías, incluidas las que en rigor no tienen ninguna. ¿Qué va ser de nosotros? Divertirse es siempre apartarse de las preocupaciones o dejarlas aparcadas. No modifica el futuro, pero lo aplaza. Lo que tiene que suceder, sucede, pero si pasa más tarde nos da tregua para verlo venir. Quevedo, que nunca fue socio del Villanueva de los Infantes, porque aún no se había inventado el más ingenioso de todos los deportes, tuvo que conformarse con la Cruz de Santiago y con las espuelas de oro, pero nosotros no nos conformamos con que nos dejen sin fútbol. El tiempo no transcurre del mismo modo si uno se divierte o se aburre, aunque no lo entiendan los que no padecen la aberración de no amar el fútbol. Hay que arreglar eso de los fondos de inversión y el tope salarial. Otras cosas más arduas tampoco se han solucionado y aquí seguimos, pero con las cosas de jugar no se juega.

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