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Opinion EDITORIAL

Acuerdo ferroviario: por algo se empieza

Consensuar las peticiones del territorio en materia ferroviaria es el paso imprescindible para alcanzar algún logro.

 

Diari de Tarragona

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Los alcldes firmantes del acuerdo. LLUÍS MILIAN

Los alcldes firmantes del acuerdo. LLUÍS MILIAN

El acuerdo ferroviario de La Boella entre los alcaldes de Tarragona y Reus, Josep Fèlix Ballesteros y Carles Pellicer, se ha ampliado a los alcaldes de Vila-seca, Cambrils y Salou, Josep Poblet, Camí Mendoza y Pere Granados. De entrada es una muy buena noticia simplemente por lo que supone de ejercicio democrático de alcanzar acuerdos entre representantes políticos de distinto color. Son tan escasos los ejercicios de suma en el territorio de Tarragona que sólo surgir merece el aplauso cualquier acuerdo. El consenso ferroviario de los cinco alcaldes ha contado con el cemento aglutinador del secretario de Infraestructures de la Generalitat, Ricard Font. En las actuales circunstancias (y este es uno de los problemas del pacto) es muy atrevido decir que cuenta con el patrocinio del Govern de la Generalitat, por el primordial motivo de que seguimos sin Govern de la Generalitat. Pero ejerciendo de optimistas y centrándonos en los puntos estrictos del  acuerdo, se ha diseñado una propuesta de mapa ferroviario que atienda las principales reivindicaciones de cada municipio con el objetivo primordial y común de reducir sustancialmente  el tiempo de viaje con Barcelona. No cabe  duda de que este es uno de los principales handicaps de Tarragona respecto a la media distancia. La entrada en servicio de la línea de alta velocidad no permite ofrecer este servicio al estar situada la estación del Camp de Tarragona en territorio de nadie. Los Avant, tan utilizados en Lleida i Girona, no prestan en Tarragona el servicio que les correspondería por la masa de usuarios potenciales.  
El otro gran acuerdo afecta a los municipios costeros y supone el desmantelamiento de las vías del trazado ibérico actual en cuanto entre en servicio el Corredor Mediterráneo. Ello permitirá reordenar urbanísticamente Cambrils, Salou y Mont-roig, al tiempo que abrirá la oportunidad de desplegar el soñado tranvía. Está claro que estamos ante un despliegue de peticiones que habrá que batallar en Madrid y (no hace falta decirlo) no están los tiempos muy propios para elevar particiones al Reino.

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