Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

Alianzas y condenas

El mundo sigue siendo un pañuelo, pero está empapado de lágrimas

Manuel Alcántara

Whatsapp

Van a venir más refugiados, pero ya no hay más portales de Belén que los de los Nacimientos, donde la Virgen tiende pañales y los lava en el río de los acontecimientos. Son tantos los huérfanos de patria que la Unión Europea pagará 3.000 millones a Turquía para contener la oleada de refugiados. El mundo sigue siendo un pañuelo, pero está empapado de lágrimas. ¿Dónde van los que no tienen dónde ir? ¿Dónde vamos a parar nosotros que no tenemos donde acogerlos? Aquí no cabemos más de los que vienen a visitarnos, a condición de que no lleguen en pateras, sino en trasatlánticos. Es una forma de restringir la hospitalidad, ya que de pobres andamos bastante bien y no precisamos que se incremente. Tenemos en nuestro país a 40.000 compatriotas que no tienen hogar.

En vista de eso, a quienes tienen casa les van a cambiar el nombre de las calles. Muchas llevan el nombre de guerreros triunfadores en las batallas contra sus hermanos de armas y colegas de oficio. Se comprueba que las guerras civiles las pierden todos, unos antes y otros después, pero qué culpa puede tener José María Pemán de que le pusieran un rótulo a una calle gaditana y ahora quieran quitárselo. La última vez que estuve con él, frente a su monumento, después de haber comido en su casa urta a la roteña, me dijo: «los españoles no nos entenderemos nunca». ¿Qué hubiera dicho hoy, cuando algunos le llaman asesino al hombre que había salvado tantas vidas? Don José María era monárquico de nacimiento, tradicionalista, pero no de las JONS, y franquista, aunque no partidario de perpetuar el franquismo. Calumniarlo ahora es no sólo gratis, sino que está bien visto en su amada tierra. Es lo que pudiéramos llamar venganza de los callejeros. Quitarle su nombre al sitio por donde orgullosamente paseaba es algo tremendo, pero llamarle asesino a aquel hombre no se entiende. Ni siquiera él lo hubiera entendido.

Temas

  • OPINIÓN & BLOGS

Comentarios

Lea También