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Amigos así nunca se olvidan

Soy un PUMA -sí, hombre, el acrónimo de «Putos Maños» que nos dedicó el concejal de Juventud de Esquerra Republicana (ERC) de Cambrils, Eduard Pellicer

ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ

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ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ

ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ

Hola, vecinos. Os escribo desde aquí al lado, desde Aragón. Soy un PUMA -sí, hombre, el acrónimo de «Putos Maños» que nos dedicó el concejal de Juventud de Esquerra Republicana (ERC) de Cambrils, Eduard Pellicer. A mí me entusiasma ser un puma, la verdad sea dicha. No me molesta y, que sepa el señor Pellicer que, si viene a Zaragoza, le invito de mil amores a una ruta de vinos con tapas por El Tubo. Desde que supe que soy un puma, enfrento las dificultades de la vida como un puma bicho. O sea: como un Puma concolor, su nombre científico. El concolor y yo somos muy parecidos, aunque esté mal que lo diga. El bicho es esbelto y ágil. Igualico que quien firma esto. Le adornan las virtudes de gracia en el porte, poder, fortaleza y sigilo.  Pues como yo, aunque yo sin rabo. El rabo le mide -me refiero al concolor- un metro o así. No puedo igualar eso. Pero, como el puma bicho, encaro con valor los peligros. El puma puede comer hasta cocodrilos. Yo me estoy comiendo un cáncer más malo que malo. De los raros, de los que te dejan hablando como el Pato Donald y babeando cual sanbernardo. El Diari de Tarragona me da la oportunidad de enviaros una carta semanal. No es la primera vez. Ya lo hice en los tiempos de Antoni Coll como director. Ahora estamos jubilados los dos, ando camino de los setenta, paso media vida en Oncología del hospital Miguel Servet de la capital maña, donde me tratan a cuerpo de rey para que siga vivo, y dispongo de un generoso cuñao con apartamento en Salou. Qué más se puede pedir a la suerte.  

Desde que supe que soy un puma, enfrento las dificultades de la vida como un puma bicho. O sea: como un Puma concolor, su nombre científico

En esta primera carta, solo quiero presentarme y daros las gracias por dejarnos ir a Salou, a Cambrils, a Altafulla, a Torredembarra y a todos esos sitios bonitos a donde los pumas vamos, siempre sin ánimo de comernos a nadie. Como mucho, una teja hasta arriba de calçots.  Lo nuestro lo resumía otro puma -éste venezolano y cantante romántico- José Luis Rodríguez «El Puma» en una canción: «Los amigos así, como tú, como yo, de toda la vida, pocas veces se ven, como tú, como yo, y nunca se olvidan». Pues eso: para mí, los lectores del Diari sois amigos.  Ya lo iréis viendo. La carta del puto maño sale los martes.  ¡Serendipia! Los martes toca tratamiento de Inmunoterapia. Una hora y pico con el culo en un sillonaco de business class y el gotero enchufado a la vena que hayan podido encontrar. Cada vez que me clavan un rejón compro un libro y, así, voy contento. Hay semanas que compro cuatro.   

Para hoy ha sido Viaje al Sur, de Juan Marsé, con fotos de Albert Ripoll Guspi. Estreno rincón en el Diari y estreno libro de Marsé. Es difícil ser más feliz. Incluso con rejón.

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  • Cartas de un puma

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