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Amistades peligrosas

Ahora surgen, de un día para otro, amigos de toda la vida gracias a los pactos
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Se pueden perder 2,5 millones de votos, pero no se pueden perder los nervios. Sin duda esa es la divisa del presidente del Gobierno, que está más cerca de don Tancredo que de José Tomás. Sigue creyendo Rajoy que el único fallo del partido que lidera ha sido el de la comunicación y se dispone, eso sí, sin apresuramientos, a seguir trabajando para recuperarla. Las elecciones municipales quizá hayan resultado demasiado espesas, pero han logrado meter a España en una coctelera. Hay demasiados camareros, sin la honrosa y benemérita categoría de barman, que la están agitando. Ya era hora porque estábamos a punto de bostezar de aburrimiento, aprovechando que teníamos la boca abierta porque nos dijeron que todo iba a pedir de boca.

Si entendemos por amistad ese afecto puro y desinteresado que crece con el trato, debemos reconocer que nuestros políticos han superado esos requisitos. Se han hecho íntimos los que ni se quieren ni se tratan, porque les basta con odiar a un tercero, ya que entre el vender y el comprar no hay amistad. Acaso sea la complicidad un lazo más fuerte que la amistad y por eso se desata con mayores dificultades. Aconsejaba Sócrates preferir entre los amigos, no a los que se entristecen con nuestras desventuras, sino a los que no envidian nuestra prosperidad. Ahora están surgiendo, de un día para otro, amigos de toda la vida gracias a los pactos, que son no sólo necesarios sino deseables. Si no se llega a un acuerdo se puede llegar a las manos.

Entre tantas conveniencias y tantas negociaciones tras los resultados del 24-M puede que olvidemos lo que nos espera a todos. Larry Summer, exasesor de Barack Obama que quizá sea un poco gafe, nos ha advertido que a los españoles nos queda crisis para el resto de la década. Un largo tirón que puede hacerse más largo si nadie tira de la cuerda y se ocupa únicamente de ahorcar a sus enemigos. En vez de iniciar contactos, que ya estában iniciados, hay que achicar agua para que no se hunda el barco. Flota de milagro.

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