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Aquellos días de septiembre

Los anteriores líderes, Coscubiela, Iceta, Junqueras y Puigdemont estaban ya retirados
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E l Estado se estaba preparando para las celebraciones del 60 aniversario de la Constitución de 1978. Había sido modificada en diversas ocasiones y sometida a referéndum, pero en su esencia era la misma de 60 años antes. Por supuesto, era la Constitución que había durado más en la historia de España.

El Rey de España, Felipe VI, seguía siendo el Jefe del Estado y España seguía siendo un reino, con sistema parlamentario. La soberanía era del pueblo español, y la estructura jurídica de los territorios había pasado a tener un carácter federal. Las competencias de los ámbitos territoriales, estatal, federal y municipal habían sido más detalladas y clarificadas en la propia Constitución.
Por otra parte, la Unión Europea había asumido unas mayores competencias en los ámbitos de Defensa, Exteriores, Seguridad, Hacienda Pública y Medio Ambiente. Seguía con su lento camino hacia los Estados Unidos de Europa, a pesar de algunas bajas importantes.

En los ámbitos territoriales inferiores, se había producido una importante fusión de municipios, que había reducido a un tercio las corporaciones locales en toda España. En Catalunya, por ejemplo, no llegaban a 300 los municipios con Ayuntamiento propio. Y habían desaparecido los Consells Comarcals y las Diputaciones Provinciales. Entre los ayuntamientos y la Generalitat, sólo había una estructura político-administrativa, de las llamadas Vegueries, reducidas a un total de 8, que habían quedado para todas las funciones y competencias intermedias.

Los anteriores líderes, Coscubiela, Iceta y Junqueras o Puigdemont, estaban ya retirados y redactando sus memorias personales y políticas. En parte, ya habían escrito sobre hechos ocurridos durante su época de liderazgo. Pero, hasta la fecha, no se habían atrevido a entrar en lo ocurrido en aquellos días de septiembre de 2017. Había un pudor social y de ámbito general, del que resultaba una dificultad extrema para poder argumentar o reflexionar sobre aquellos hechos y sobre aquellas fechas.

En el ámbito estatal, el Gobierno estaba en poder del PSOE, recuperado como gran partido de la izquierda moderada. Al caer, finalmente, Mariano Rajoy como líder del PP, las derechas entraron en una fase difícil de división interna, motivada en parte por la pérdida del poder político que habían mantenido tantos años, con las consiguientes pérdidas de trabajos de sus militantes.
Había quedado un partido, Ciudadanos, que se había consolidado como el tercer partido de ámbito estatal. Dentro de su espacio político liberal-reformista, tenía los votos suficientes para influir en los gobiernos de la derecha o de la izquierda, según fueran los resultados de las elecciones, en los distintos ámbitos territoriales.

Por último, el antiguo líder de los neocomunistas de Podemos había sido derrotado por las jóvenes generaciones de políticos de la izquierda radical, que tenían la convicción de que las posiciones políticas del secretario general eran demasiado moderadas. El PNV seguía gobernando en el País Vasco; así como el catalanismo político en la Generalitat, después de haberse recuperado de su profunda caída anterior, con unos líderes jóvenes y preparados para su tiempo.

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