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Opinion Editorial

Arranca la campaña de un 10-N crucial

Diari de Tarragona

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El líder tarraconense del PP, Alejandro Fernández en el inicio de la campaña. EFE

El líder tarraconense del PP, Alejandro Fernández en el inicio de la campaña. EFE

Esta media noche ha comenzado la campaña electoral de los comicios que se celebrarán el domingo día 10 de noviembre. No es exagerado decir que estamos ante la cita electoral más trascendente de la última etapa de la democracia española. Venimos de un fracasado intento de formar gobierno en unos momentos en los que la crisis de Catalunya está condicionando toda la vida pública del Estado. No cabe duda de que el conflicto catalán es la cuestión más grave que deben afrontar los políticos. Sin embargo, hasta que no pase el 10-N y se forme gobierno, no se podrá abordar seriamente una solución al problema. En estas horas previas a la cita con las urnas, todos los partidos manejan sus agendas en clave electoral. Nada se dice y nada se hace que no esté condicionado a la estrategia de los partidos para captar el máximo de votos posibles. La referencia de las encuestas marca el rumbo por el que discurre el discurso de los partidos. La inercia hacia los extremos encona el lenguaje y aleja cualquier posible diálogo. El punto de partida para devolver Catalunya a los cauces políticos razonables requiere de interlocutores sólidos y consolidados en Madrid y en Barcelona. Si en la presidencia del Gobierno de España no hay un presidente que pueda tomar decisiones sin poner en juego su continuidad en la Moncloa al primer contratiempo, difícilmente se podrán plantear propuestas para Catalunya que no sean policiales y judiciales.

Del mismo modo, si en la Generalitat no toma el mando un líder reconocido al menos por los partidos que forman el Executiu, difícilmente podrá trabajar un camino de entendimiento. Después de las elecciones generales se necesita un gobierno sólido, a través de los pactos que marquen los resultados electorales, que garantice la gobernabilidad de España y que aleje el fantasma de una tercera convocatoria anticipada. A renglón seguido, son imprescindibles unas elecciones en Catalunya que propicien un president con los apoyos imprescindibles para abrir una nueva etapa de diálogo.

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