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Artur Mas, acribillado

El único objetivo de las comisiones de investigación parlamentaria acaba siendo el desgaste del gobierno, como sucedió ayer
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Las comisiones parlamentarias de investigación, por su propio formato, acostumbran a aportar poca luz sobre los casos investigados. La comparecencia de ayer del president de la Generalitat, Artur Mas, en la comisión de investigación del caso Pujol no fue una excepción. El president rechazó cualquier implicación personal, del partido o del Govern en el caso de fraude fiscal del expresident o en el caso ITV en que está imputado el exsecretario general de Convergència Oriol Pujol. Del mismo modo, el president aseguró que nunca ha tenido una cuenta en el extranjero, ni él ni su esposa, y de forma firme y contundente negó todas y cada una de las preguntas que pretendían incriminarle. Artur Mas, hábil parlamentario y de discurso rotundo, capeó con serenidad el trance, pero no podrá evitar el desgaste político que supone someterse a toda una tarde de bombardeo con dados envenenados por parte de la oposición. De hecho esta y no otra acaba siendo la razón final de las comisiones de investigación: forzar un desgaste político del Gobierno. Artur Mas y CiU salen, así más desgastados de lo que están porque pese a la cadena de negativas del president, políticamente es muy difícil de justificar que todo su entorno estuviera inmerso en un mar de corruptelas y defraudaciones y el máximo responsable del Govern no se enterara o simplemente mirara hacia otro lado. Mas se ha dejado muchos pelos en esta ratera de la que no ha podido escapar.

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