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Atentos a Rusia

Ya hay quien apunta que el nuevo foco de inestabilidad económico mundial hay que situarlo en Rusia
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Casualidad o no, el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba tras más de cinco décadas de bloqueo, se produjo un día después de que la economía rusa, el otro eterno rival norteamericano viviera una de sus jornadas más negras. De hecho, ya hay quien apunta que el nuevo foco de inestabilidad económico mundial hay que situarlo en Rusia.

Es evidente que la caída del precio del petróleo, impulsada sobre todo por Arabia Saudí para frenar el auge del fracking en EEUU, está viniendo muy bien a las aún maltrechas economías occidentales pero también lo es que desconocemos el riesgo geopolítico de una Rusia económicamente ahogada. El continuo descenso del precio del crudo en las últimas semanas, con el barril Brent cotizando por debajo de los 60 dólares (hecho insólito desde 2009), ha dejado en situación crítica a un país que ya pasaba por dificultades, donde el petróleo y el gas suponen más de una cuarta parte del PIB, la mitad de los ingresos del Estado y dos terceras partes de las exportaciones.

A ello hay que sumarle el desplome del rublo. La moneda rusa está cotizando a mínimos históricos frente al dólar y el euro y acumula una devaluación de más de un 50% en lo que llevamos de año, una sangría que no hay economía que resista y que el Banco Central del país ha intentado frenar a la desesperada subiendo los tipos de interés desde el 10,5% al 17%.

Si a ello le sumamos las sanciones comerciales aplicadas a Moscú por su actuación en Ucrania, el temor a una posible suspensión de pagos de la deuda crece y la situación recuerda a la crisis de agosto de 1998, cuando otra importante caída del precio del petróleo provocó una depreciación del rublo y el hundimiento del precio de la deuda rusa que sacudió los mercados mundiales. Mientras uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría pasa página, la amenaza de una nueva crisis financiera parece cada vez más real. No en vano, la situación de Rusia es aplicable a los países productores que, debido a la caída del crudo, ven cómo se desploman sus expectativas de pagar la deuda.

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