Ayuso, otra vez

Estaría bien que, para variar, Ayuso piense en los madrileños más que en su pelea con el Gobierno

ÁLEX SALDAÑA

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Ayuso, otra vez

Ayuso, otra vez

Se suponía que la entrada en vigor del estado de alarma se traduciría en que nuestros dirigentes por fin hubieran entendido el cansancio, el desconcierto y la sensación de desgobierno que tienen unos ciudadanos cada vez más perplejos al ver tanta improvisación y observar cómo cada territorio tomaba una medida diferente. Pero nada, que no hay forma. En este sentido, lo de la Comunidad de Madrid, o más bien, lo de su presidenta, Isabel Díaz Ayuso –¡Qué curioso que siempre sea ella quien dé la nota!–, ya no tiene nombre. O quizá sí: afán de protagonismo, intentar utilizar la pandemia para potenciar su imagen. ¿De qué otra forma se explica que, después de haber llegado a un acuerdo con los presidentes de Castilla y León y Castilla-La Mancha sobre la delimitación perimetral de los tres territorios, se descolgara a última hora pidiendo el cierre de Madrid «solo para los puentes festivos»? Quizá piense que entre semana el virus no trabaja. Alguien debería explicarle que su decisión es tan útil como un submarino descapotable, toda vez que si las dos Castillas aplican el cierre, Madrid, de facto, también –por favor, que alguien le enseñe un mapa–. Estaría bien que, para variar, Ayuso piense en los madrileños más que en su pelea con el Gobierno, que potencie la asistencia primaria e incremente el número de rastreadores –en Madrid hay un rastreador por cada 7.800 habitantes, mientras en La Rioja hay uno por cada 2.800; en la Comunidad Valenciana, uno por cada 3.100; en Catalunya, uno por cada 4.800…–. Su actitud no sería tan preocupante si no fuera porque si Madrid no logra rebajar la proliferación del virus, esto nos acabará afectando a todos.

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