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Barsalona

Rafael Servent

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Un conocido escribía ayer un comentario en su muro de Facebook:

-Anem a demostrar el que ens importa el barri! Idees?

-Els cremem els cotxes i les motos?

-Brillant! Alliberem-los d’aquests estris capitalistes!

Barcelona, capital mundial de la imbecilitat.

El comentario remitía a una noticia titulada ‘Graves disturbios en Gràcia tras el desalojo del Banc Expropiat’. Ya saben: la antigua oficina de Caixa Tarragona de la Travessera de Gràcia que echó el cierre en 2011, okupada para dar talleres de danza, teatro, yoga y meditación, con una orden judicial de desalojo que el exalcalde convergente Xavier Trias evitó que se ejecutase, comprometiéndose con el propietario del inmueble a pagar un alquiler de 65.500 euros al año para que los okupas pudiesen seguir okupando el local, pero en orden.

La cosa se torció cuando, relevado Trias en la alcaldía por Ada Colau, ésta decidió que no se pagase más el alquiler a los okupas, muy enfadados cuando descubrieron que papi les pagaba las facturas, porque eso era «paternalismo». Tras lo cual, mami, que no era maternalista, ofreció cederles un local para que lo okupasen, pero en orden. Que aunque suene a lo mismo, se ve que no.

Pero los okupas no querían un local, querían SU local. Así que se enfadaron mucho cuando los desalojaron, porque ese cierre perjudicaba mucho a los vecinos, y entonces decidieron quemar las motos y volcar los coches aparcados en la puerta del local, que eran de los vecinos, para mostrar su implicación vecinal y declararle la guerra vía Twitter al equipo de gobierno de Colau. ¿Que no entienden nada? Es que ustedes no son de Barsalona, y menos de Gràcia. Y yo cada vez menos.

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