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Batalla campal en El Serrallo

Diari de Tarragona

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Imagen del cruce donde se produjo la pelea del pasado lunes. FOTO: PERE FERRÉ

Imagen del cruce donde se produjo la pelea del pasado lunes. FOTO: PERE FERRÉ

Los vecinos del Serrallo y los visitantes que se hallaban el lunes en el barrio marinero de Tarragona fueron testigos de unos hechos propios del salvaje oeste y desde todo punto de vista intolerables en un territorio como el nuestro. Una batalla campal en la que participaron entre 20 y 25 hombres y mujeres armados con cuchillos, navajas, barras de hierro y bates de madera rompió la tranquilidad en la zona e instaló el miedo en el cuerpo de los vecinos. Al parecer, los protagonistas de la trifulca son viejos conocidos de los habitantes del barrio, que llevan años quejándose de la actitud de las personas que tienen ocupado de forma ilegal el Rancho Grande. Y esto es posiblemente lo más grave de la situación, que es conocida por todos pero que, al parecer, nadie hace nada por resolver de forma definitiva el problema. En todo caso, no es admisible que los vecinos del Serrallo –ni ellos ni ningún otro ciudadano de Tarragona– sienta miedo en las calles de esta ciudad; no es de recibo que los restauradores y los negocios de la zona, que tan mal lo han pasado durante el largo confinamiento a que nos ha obligado la pandemia de coronavirus, vean a los clientes alejarse de sus locales por un problema de inseguridad; no se puede permitir que un grupo de personas ocupe ilegalmente un edificio y que además se haga fuertes en la zona y tenga atemorizados a los vecinos; no es tolerable por más tiempo que las autoridades competentes –las que sean– no se pongan de una vez a la tarea de solucionar un problema tan larga y reiteradamente denunciado. Probablemente el tema vaya más allá de un simple problema de orden público y la solución, lejos de ser solamente policial, haya de pasar por una actuación coordinada entre varios departamentos, incluyendo los servicios sociales. Pero lo que está claro es que el conflicto, por su gravedad, exige una respuesta rápida, eficaz y que se extienda en el tiempo para que los vecinos del Serrallo en particular y los ciudadanos de Tarragona en general puedan disfrutar de la paz y tranquilidad que se merecen.

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