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Bosques desprotegidos

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Ourense, Alacant, Soria, Granada, Pontevedra, Córdoba... Son sólo algunas de las provincias donde ayer se produjeron incendios forestales. Cuando uno analiza los medios de extinción que tienen determinadas comunidades autónomas, da para reír. Hay determinadas regiones en que las hectáreas quemadas por los siniestros se cuentan por decenas o incluso por centenares. Sin ausencia de viento, los fuegos se extienden porque el tiempo de respuesta no es el adecuado. Determinadas comunidades basan su política de extinción en el trabajo que realizan las BRIF –Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales– pertenencientes a Tragsa, una entidad dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y que llevan una semana en huelga. Es personal muy especializado, que actúa donde pocos profesionales lo harían. Y lo hacen por un sueldo que no llega a los mil euros. Efectúan un gran trabajo, pero les falta el apoyo de equipos de extinción de la zona.

En Catalunya, en los últimos años, se ha aprendido mucho de los incendios forestales. Por suerte, si no hay viento ni simultaneidad de siniestros, la extinción suele ser muy rápida. En el caso de hace una semana en Òdena, el fuego avanzó muy rápidamente. No en vano, en menos de un día se quemaron casi 1.300 hectáreas, una superficie que en otras comunidades se tarda días en alcanzar ante la falta de una distribución de equipos de extinción en el territorio. Ojalá otras regiones aprendan del modelo catalán y lo trasladen a su territorio. Seguramente se podrían salvar cada años miles de hectáreas de bosque.

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