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Callos a la madrileña

La libertad a la madrileña que se vota hoy en el cogollo centrípeto de las españas todas es una libertad de trapillo, de soflama, de ‘soy libre para ir a los toros’

Ángel Pérez Giménez

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Callos a la madrileña

Callos a la madrileña

¡Hola vecinos! Sucede con los callos a la madrileña: unos pocos resultan placer de dioses pero, si te atiborras, acabas ahíto, con el estómago devastado y suplicando un pozal de Almax Forte. Lo mismo ocurre con la libertad a la madrileña. Un poco puede resultar hasta chusca pero, ingerida en grandes cantidades, de forma desproporcionada, grosera, pendenciera y machacante, pierde todo sentido de libertad y se convierte en esperpento.

Hoy es el día de la libertad a la madrileña. Cuatro de mayo, martes, elecciones para la comunidad autónoma de Madrid. Ya sabéis: ‘Socialismo o Libertad’, ‘Comunismo o Libertad’. Libertad, Libertad, con ira Libertad. Nunca se había fusilado tanto el concepto de libertad como hasta ahora, cuando las garras más extremas de la derecha española lo han cazado al vuelo y lo han hecho suyo, para pitorrearse abiertamente de él.

Antaño era la libertad un concepto noble, alto, superior. Ahora, en manos de esa gente que no ha dado palo al agua en su vida, que solo lee el Marca, a la que le hacen los másteres a medida, que lo más que ha alcanzado profesionalmente es ejercer de community manager del perro de Esperanza Aguirre, libertad equivale a descojonación en tu mismísimo careto. Innumerables heroínas y héroes de la Humanidad han dado su vida por la libertad desde el principio de los tiempos, entendiendo que es el valor respetuoso, supremo, sagrado e inalienable de las personas, los animales y las plantas. El valor de la vida en común. Una aspiración elevada y trascendente. Pero las garras más intolerantes de la derecha española han trincado la vida y la han convertido en «vida a la madrileña», lo mismo que han trincado la libertad y la han convertido en «libertad a la madrileña», lo mismo que una vez trincaron los callos a la gallega, quitaron los garbanzos y salieron «callos a la madrileña».

Libertad ya no es el gran ideal colectivo. La libertad a la madrileña reside en que te permitan ‘madrugar’. ¡Cojona! ¿En Madrid puedes madrugar y en las demás españas dentro de España donde Madrid es de todos porque ¿qué es Madrid si no es España? No es de nadie porque es de todos… ahí en esas españas: ¿no puedes madrugar? Y, además: ¿hay alguien a quién le haga especial ilusión madrugar? La libertad a la madrileña te deja ‘ir a misa, de cañas, a los toros o a la última discoteca porque me da la gana’.   Y no solo eso. Hay una libertad a la madrileña que ‘no ocurre en todas partes’ y que reside en el hecho palmario de ‘que en Madrid puedes cambiar de pareja y no volver a encontrarte nunca más a tu ex por la calle’. ¿Cómo vas a respirar libertad si corres el riesgo de encontrarte a tu ex por la calle? No puedes. 

La libertad a la madrileña que se vota hoy en el cogollo centrípeto de las españas todas es una libertad de trapillo, de soflama, de ‘soy libre para ir a los toros’. Y no. No eres libre para ir a los toros. Lo mismo que no eres libre para ir al mercado de esclavos.

Ángel Pérez Giménez: Periodista. Exjefe de protocolo del Gobierno de Aragón, exdirector de la Escuela de Protocolo de Aragón.

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