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Opinion EDITORIAL

Cambrils como preludio histórico

La histórica manifestación de ayer en Cambrils ha servido de preludio a la que hoy se celebrará en Barcelona y en la que por primera vez en la historia asistirá el Rey

Diari de Tarragona

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Manifestación histórica en Cambrils el sábado EFE

Manifestación histórica en Cambrils el sábado EFE

Cambrils vivió ayer una manifestación histórica de rechazo al terrorismo y de apoyo a las víctimas de la barbarie yihadista. El Ayuntamiento de la localidad costera acordó también ayer ubicar un memorial de recuerdo en la zona del puerto para que sirva -en palabras de la alcaldesa Camí Mendoza- «de memoria histórica de lo que nunca debería haber pasado y para que la ciudadanía tome conciencia responsable de los valores democráticos de libertad e igualdad». Conviene destacar en este punto la entereza con la que el Consistorio ha afrontado una situación crítica inimaginable en Cambrils, con Camí Mendoza al frente, y ofreciendo una imagen de unidad de todas las fuerzas que debería servir de ejemplo a otras instituciones. La manifestación de ayer en Cambrils y en otras ciudades como Lleida, ha servido de preludio a la gran marcha convocada para esta tarde en Barcelona. La convocatoria ha suscitado todo tipo de polémicas lamentables por la incapacidad endémica de nuestros representantes políticos de no saber apartar las estrategias partidistas ni en situaciones tan dramáticas como los ataques terrorista de la pasada semana. Ni la acertada decisión de otorgar el protagonismo de la marcha a los cuerpos de seguridad, a las entidades asistenciales y demás instituciones de protección civil ha servido para dejar a un lado el tacticismo electoral. Hasta la anunciada presencia del Rey ha levantado la discordia en ambos extremos del espectro ideológico. Por primera vez un monarca acudirá a una marcha popular en las calles y, lejos de valorar en lo que significa está decisión valiente, han llovido las criticas contra la Corona por sus tradicionales buenas relacionas con los países árabes o porque el Rey no puede situarse a pie de calle, al nivel del pueblo llano. Ciertamente, la decisión de Felipe VI obligará a un especial despliegue de seguridad, pero el hecho de que el monarca tome la decisión de estar con la gente en este día es un gesto de cercanía y de magnanimidad que refuerza el papel de la Corona. Y así debe considerarse y reconocerse.

 

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