Carácter y comunicación: hablar y escuchar…

La mayor parte de los políticos no 'escuchan' con la intención de comprender sino para contestar lo que les conviene

12 octubre 2020 18:20 | Actualizado a 12 octubre 2020 18:33
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En este momento amiga/o estas leyendo este escrito de opinión que hoy se publica. Leer y escribir son formas de comunicación. También lo son: hablar y escuchar. En realidad, estos son los cuatro tipos básicos de la comunicación. Pensar en las horas que dedicas a por lo menos a alguna de esas cuatro cosas, es importante, pero hacerlas bien es absolutamente esencial para la efectividad de las mismas.

La aptitud para la comunicación es la más importante de la vida, según mi humilde opinión. Pero consideremos esto: pasamos años aprendiendo a leer y escribir, años aprendiendo a hablar ¿Y a escuchar? ¿Qué formación o educación nos permite escuchar de tal modo que comprendamos real y profundamente a otro ser humano? Son realmente pocas o ninguna las personas que han tenido alguna formación en el escuchar.

Suponte querida/o, lectora/o que tienes un problema en la vista y que decides visitar al oculista… Después de escuchar brevemente tu queja, el oculista se saca las gafas y te las entrega. Póngaselas, te dice. Yo he usado este par de gafas durante diez años y realmente me han sido muy útiles. Tengo otro par en casa: quédese usted con este.

Te las pones, con lo cual tu problema se agrava. ¡Veo fatal!, exclamas ¡No veo nada! ¿Por qué no le sirven? A mí me han dado un resultado excelente. Ponga algo más de empeño. Lo pones, pero lo ves todo más borroso.

Bueno, pero, ¿qué le pasa?, te dice, Piense positivamente. Positivamente… no veo nada. ¡Vaya ingratitud!, te responde. Después de todo, ¡lo único que pretendía era ayudarle!

¿Qué probabilidad existe de que vuelvas a ese oculista la próxima vez que necesites ayuda para tu visión? Creo que no muchas. No se puede confiar en alguien que no diagnostica antes de prescribir.

Pero, en la comunicación ¿con cuánta frecuencia se diagnostica antes de prescribir?, en la clase política está de moda. La mayor parte de ellos no escuchan con la intención de comprender, sino para contestar lo que les conviene. Estando hablando o preparándose para hablar, lo filtran todo a través de sus paradigmas, leen su autografía en la vida de las otras personas. Concretamente proyectan su propia película sobre la conducta de otros. Les recetan sus ‘propias gafas’ a todos aquellos con los que interactúan y al final piensan que esa persona, (el votante) sino no los acepta, es según ellos que no comprende lo que le conviene.

Esto es lo que está pasando actualmente con muchos de los políticos y partidos, que quieren que veamos con su gafas de hace años, cuando todo ha cambiado y mucho… Y por colmo los estamos manteniendo sin asistir a las sesiones.

Están llenos de sus propias razones, no verdades … De su propia autografía, no realidad y quieren que se les comprenda. Sus conversaciones se convierten en monólogos y críticas hacia los demás, y realmente no llegan a comprender lo que les está sucediendo al resto de seres humanos, que en su día los votaron.

No comprenden, que cuando otra persona habla, por lo general y por educación se debe de escuchar en uno de los cuatro niveles siguientes: Ignorándola totalmente. Fingiendo si ya, ya, correcto… Escuchando de forma selectiva, oyendo solo ciertas partes de la conversación. Finalmente ¿quién escucha con atención.? Centrando toda su energía en las palabras o hechos que se pronuncian. Por desgracia, muy pocos se sitúan en este quinto nivel, que es la forma de escuchar con empatía.

Escuchar con empatía o sea participando con efectividad en la realidad actual que estamos viviendo, está muy lejos de sus objetivos de futuro. No saben o no quieren ver los problemas. Confunden empatía con simpatía. La simpatía es una forma de acuerdo, de juicio. Y a veces es la emoción y la respuesta más apropiada. Pero por desgracia, a menudo la gente se nutre se alimenta de esa ‘simpatía’ falsa de ciertos políticos, que posteriormente los puede llevar o los lleva al fracaso más rotundo.

La esencia de escuchar con empatía no consiste en estar de acuerdo en todo, consiste en comprender profundamente y completamente los problemas con oídos, ojos y corazón.

En estos momentos claves de nuestra futura existencia, la clase política, motor que nos hace girar y vivir según sus decisiones, deben de tener carácter y comunicación en grado sumo, deben de comprender que sus satisfacciones satisfechas, no nos motivan; que únicamente nos motivaran las muchas necesidades nuestras insatisfechas que nos están ahogando.

Es verdad que procurar primero entender y diagnosticar antes de prescribir no es fácil en estos momentos. A corto plazo, es más fácil, entregar un par de gafas que han sido útiles hace años, pero que ahora no sirven.

Pero a medio y largo plazo no se pueden lograr los objetivos que nos exige la actual situación, sino se actúa con carácter y comunicación renovados y llenos de buena empatía. Ese debe de ser el marco de los buenos profesionales en todos los ámbitos, con la colaboración completa de todos los ciudadanos que estamos en esta nación, en momentos muy delicados y de larga duración. Por favor, pongamos en marcha el motor de las soluciones, no el de las discrepancias.

En resumen, para la mayoría de la clase política, actual, lo importante para ellos No es ganar es hacer perder al otro. Cuando realmente, lo único que les debería importar es unir esfuerzos comunes para dar soluciones firmes y correctas. No piensan que todos somos un producto de las circunstancias y que al final somos, son productos de sus decisiones.

Hoy, con mi profesor de piano, hemos comentado que una de las mejores lecciones para tocar música, es saber escucharla. Yo, personalmente no lo dudo, pero sería muy conveniente que todos y en todas las profesiones tuviéramos muy claro y presente, esta asignatura pendiente de saber escuchar.

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