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Cartas de amor salvadas

Estas pasadas Navidades nos sorprendieron con una de esas historias mágicas. Se trataba del hallazgo en un vertedero de 200 cartas de amor escritas por un soldado francés en plena Segunda Guerra Mundial

ÁLEX SALDAÑA

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Cartas de amor salvadas

Cartas de amor salvadas

Estas pasadas Navidades nos sorprendieron con una de esas historias mágicas que me resisto a pasar por alto. Se trataba del hallazgo en un vertedero de 200 cartas de amor escritas por un soldado francés en plena Segunda Guerra Mundial y enviadas desde el frente a su amada, misivas que no solo fueron salvadas de la destrucción, sino que ya se encuentran en manos de los descendientes de los protagonistas. Y es que en esta ocasión el cuento tuvo un final feliz: el remitente, Pierre, sobrevivió a la cruel contienda –«cuando veo transcurrir días tan bellos, en los que podríamos pasar nuestra juventud tranquila, me parece que es más que sangre lo que pierdo. No puedes imaginarte cuánto miedo me da y qué harto estoy de estar aquí», escribió– y la destinataria, Aimée, le esperó, así que, acabado el conflicto, se casaron, tuvieron dos hijas y llevaron una vida apacible.

En toda esta historia tiene un gran protagonismo una joven ajena a los amantes, Cécile Filippi, quien encontró las cartas cuando trabajaba en el vertedero y reaccionó. «¡Eran cartas de amor de la Segunda Guerra Mundial! Algo así no podía acabar en la basura», decía emocionada. Decidió buscar a la familia por Twitter para demostrar que las redes sociales no sacan solo lo peor la gente. Y funcionó: su mensaje fue retuiteado más de 12.000 veces en menos de 24 horas y llegó hasta Jean-Christophe Popinot, sobrino-nieto de Aimée. Cécile nos recordó lo trascendentales que son esos trabajadores esenciales con empleos a veces no bien considerados y con sueldos siempre mal remunerados que realizan su labor con auténtica pasión, conscientes de que si importante es lo que hacen, más es cómo lo hacen.

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