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Opinion Editorial

Catalunya en el centro de la disputa

Se quedó solo Pablo Iglesias con el argumento de que España es una nación de naciones (concepto recogido en la Constitución con el término nacionalidades) y con la propuesta de crear una mesa de partidos para abordar «con el diálogo y sin líneas rojas» una salida pactada.

 

Diari de Tarragona

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Momentos previos al debate electoral. EFE

Momentos previos al debate electoral. EFE

Como era de esperar, Catalunya se convirtió en el tema primordial del debate celebrado anoche entre Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Santiago Abascal (Vox). Con la única excepción de Pablo Iglesias, el resto de candidatos compitieron en proponer medidas extremas para resolver en problema en Catalunya. El más contundente fue el candidato de la extrema derecha con una trilogía de medidas que nos retrotraen a los tiempos del franquismo más profundo. A saber: la suspensión de la autonomía de Catalunya; la ilegalización de los partidos independentistas; y que el president de la Generalitat sea «detenido y esposado». No le anduvieron a la zaga Pablo Casado, Albert Rivera e incluso Pedro Sánchez quien, seguramente por estrategia electoral, explotó su perfil más unionista. El líder del PP sacó a relucir la Ley de Seguridad Nacional, propuso requerir a Torra «para que cumpla la ley», e impulsar una «moratoria competencial». El candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, fue quien más insistió en la aplicación del artículo 155 y en «cesar a Torra». El más prudente fue Pedro Sánchez con otra trilogía más refinada pero no menos contundente: reformar el Código Penal para incluir como figura delictiva la celebración de referéndums ilegales; reforma de la Ley General Audiovisual para que la elección de los órganos gestores de las televisiones públicas requiera los dos tercios del Parlamento (medida para controlar TV3); y finalmente la inclusión en el sistema educativo español de la asignatura de «valores civiles». Se quedó solo Pablo Iglesias con el argumento de que España es una nación de naciones (concepto recogido en la Constitución con el término nacionalidades) y con la propuesta de crear una mesa de partidos para abordar «con el diálogo y sin líneas rojas» una salida pactada. Quedó claro que no hay peor escenario para buscar soluciones que una campaña electoral y que, si tanto había que hablar de Catalunya, no hubiera sobrado algún partido catalán.

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