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Cecil: de rey a mártir

La muerte de Cecil, el león más famoso de Zimbabue, ha vuelto a poner en entredicho el negocio de las cacerías en determinados países africanos
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La muerte de Cecil, el león más famoso de Zimbabue, ha vuelto a poner en entredicho el negocio de las cacerías en determinados países africanos. Su caso no es único. A Satao, considerado uno de los grandes reyes del parque nacional de Tsavo, en Kenia, lo mataron unos cazadores furtivos que habían pagado 300 euros. En la memoria todavía nos queda al rey Juan Carlos posando junto a un elefante muerto en Botsuana, lo que levantó aireadas críticas, que llevaron al monarca a pedir perdón.

Hay otros ‘personajes’ españoles que eran asiduos de aquel continente, al que acudían no a visitarlo y a fotografiar sus impresionantes paisajes o su espléndida fauna salvaje. «Mira, en aquel avión privado de allí delante viaja el presidente –de entonces– del Banco de Santander, Emilio Botín, de vuelta a España», me comentaba un piloto zaragozano de una línea aérea en un aeropuerto de Tanzania. Él lo había llevado desde el aeropuerto de la reserva de Selous –en el sur del país– hasta Dar es Salaam después de haber participado en un safari de los de matar animales.

Posiblemente, la cacería en determinados países conlleve una importante fuente de ingresos. Pero estoy seguro de que lo son más las miles de personas que apuestan por realizar un safari fotográfico, siempre y cuando se respeten las distancias a los animales –lo que no siempre ocurre–. Realmente, recorrer el Serengeti, adentrarse en el cráter volcánico de Ngorongoro o realizar una salida nocturna para ver a los animales en la oscuridad en algún parque de Zambia es algo indescriptible. Lo recomiendo.

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