Opinión Punto de vista

Cincuenta años de la Congregación Lauretana en Tarragona

Luis Álvarez de Vilallonga

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Cincuenta años de la Congregación Lauretana en Tarragona

Cincuenta años de la Congregación Lauretana en Tarragona

Ha sido el año de la pandemia cuando se cumplen 50 años de la llegada de los Padres Rogacionistas del Corazón de Jesús, al frente del Santuario de Loreto en nuestra ciudad, quizá la providencia o el destino ha querido que así fuese, pero lejos de lamentarnos por el momento que vivimos, valoramos con mayor firmeza la trayectoria de una comunidad que bajo la advocación de la Virgen Nuestra Señora de Loreto, ha sido guía espiritual, pero también nexo de unión, acogida y conciliación de ciudadanos, sociedades, entidades y asociaciones, siendo una atalaya abierta a la amistad, necesidades, problemas y carencias de personas que han requerido ayuda.

¡¡Sí, 50 años!! Qué lejos quedan de lo sembrado y qué cerca de lo cosechado, qué recuerdos para aquellos que protagonizaron y fueron testigos de la construcción de la ermita de Loreto y vieron gozosos la solemne inauguración un 20 de junio de 1964

Con el beneplácito del Cardenal Arriba y Castro, y el 4 de octubre de 1970 la entrega de las llaves de la ermita al Padre Ernesto Butano, comenzaba la andadura de la Comunidad Rogacionista en Tarragona. En diciembre de 1971 siendo arzobispo el Doctor José Pont y Gol, se declara, por Decreto de la Sagrada Congregación de Seminarios y Estudios Universitarios, santuario, la ermita, dedicado a la Santísima Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto.

Muchos son los padres rogacionistas que han pasado por el Loreto, ofreciendo cada uno su esfuerzo y dedicación. Sin embargo hay dos nombres que han calado profundamente en todo el ámbito ciudadano, no solo por su extraordinaria dedicación y dilatada trayectoria al frente de la comunidad, también por su carisma, empatía, personalidad y carácter humanitario; quien no recuerda al padre Carmelo Capizzi, genio y figura, dejando su impronta en los años que permaneció entre nosotros, luego destinado a Filipinas fue alma mater de «La ciudad de los muchachos» misiones en Mindanao y Silang. Todavía hoy nos sorprende con sus homilías cuando nos visita. Del padre Mario Buonanno, no haría falta decir nada, solo su nombre lo dice todo, «padre Mario» un icono en la ciudad, yo diría que es un apóstol del siglo XXI. Quién no ha acudido a él alguna vez el día que el desasosiego nos muerde buscando consejo, ayuda o su confortable ánimo, descargado el lastre que condiciona a todo ser humano. El teléfono de la Amistad cuyo alcance nunca nadie conocerá suficientemente. ¡¡Cuánto bien hace donde la dedicación y las horas no cuentan!!

El Loreto se ha ido consolidando con los años, no solamente es centro de espiritualidad, llenando vacíos morales, intelectuales o estéticos para todo aquel que quiera o necesite encontrar sosiego paz o reconciliación interior, también es centro de acogida para celebraciones y manifestaciones festivas y tradicionales de la vasta riqueza folclórica de nuestra piel de toro.

Este entrañable recinto de la montaña significa para Tarragona algo más que un santuario; en efecto, ¿Quién no ha disfrutado en este magnífico paraje alguna de las diversas manifestaciones folclóricas o culturales? ¿quién no ha sido testigo o protagonista en su Santuario de una ceremonia nupcial, bautizo o primera comunión?, ¿quién no ha contemplado alguna vez una puesta de sol desde su plazoleta y ha asomado al horizonte se ha sentido embargado de paz interior? El Loreto es el marco adecuado para la meditación, donde el hombre se reconcilia con su espíritu, pero también lugar para celebraciones sencillas y familiares donde el calor humano y la autenticidad se respira por doquier.

Al cumplirse los 50 años del establecimiento de la Congregación Rogacionista en Tarragona, queremos expresar de forma sencilla, este el regalo de la providencia al contemplar su obra, su capacidad de empatizar con toda la sociedad, siendo el Loreto un punto de encuentro entre todos los estamentos de la ciudad, un símbolo del espíritu de una comunidad abierta, que con su entrega y tesón, sin considerar credo ni cuna, ha dado una luz nueva a nuestra montaña bajo la advocación de Ntra. Señora de Loreto, logrando que este lugar sea atalaya de comunión entre hombres y mujeres de buena voluntad.

Luis Álvarez De Vilallonga: Expresidente del Rotary Tarragona.

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