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Opinion EDITORIAL

Clamor estéril en el corazón de Europa

Las autoridades comunitarias han dicho por activa y por pasiva que no están por fragmentar los Estados

 

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Alrededor de 45.000 personas congregó la manifestación de Bruselas. EFE

Alrededor de 45.000 personas congregó la manifestación de Bruselas. EFE

El independentismo realizó ayer una nueva demostración de fuerza y de capacidad organizativa al congregar en Bruselas alrededor de 45.000 personas venidas en su mayoría de Catalunya. Las comarcas de Tarragona también contribuyeron a la marcha con varios autocares que partieron desde distintas localidades de la demarcación. La ANC y Òmnium Cultural han dado un buen espaldarazo a Junts per Catalunya, la candidatura que encabeza Carles Puigdemont y que, según algunos sondeos, alcanza ya las expectativas de voto que congregaba ERC. Los manifestantes, bajo el lema «Europa despierta» (en inglés) que encabezaba la marcha, han pedido a las autoridades europeas que «modifiquen su actitud» y que fuerce al Estado español a iniciar el «diálogo político que debe conducir a la consolidación de la República». El vicepresidente del ANC, Agustí Alcoberro, ha ido más allá y ha augurado que la «bandera europea tendrá pronto una nueva estrella que será amarilla». Por su parte, el portavoz de Òmnium, Marcel Mauri, destacó que Catalunya es «europeísta», tesis a la que también se abonó Carles Puigdemont, subsanando sus declaraciones de días pasados cuando criticó la actitud de Europa respecto a las reivindicaciones catalanas.
Pese al indudable nuevo éxito de movilización del independentismo, la realidad ha demostrado reiteradamente que los avances políticos en una democracia deben conseguirse en las urnas y en los parlamentos. Difícilmente se dejará conmover Europa por la movilización de ayer por muy impresionante que haya sido. Europa ha reiterado por activa y por pasiva que no está por abrir el melón de la fragmentación de los Estados. Francia, Italia, la propia Bélgica tienen a la expectativa sendas amenazas secesionistas. El independentismo sigue en la ensoñación si espera el apoyo de Europa. 

 

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