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Opinion EDITORIAL

Comienza la campaña más insólita

Hubiera sido deseable que la cuenta atrás del  21-D se hubiera iniciado sin ninguno de los candidatos en la cárcel

 

Diari de Tarragona

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Inicio de campaña de Junts per Catalunya. EFE

Inicio de campaña de Junts per Catalunya. EFE

La campaña electoral del 21-D no ha comenzado como hubiera sido deseable para rebajar la tensión política en Catalunya. La decisión del magistrado Pablo Llarena de mantener la prisión provisional sin fianza para Oriol Junqueras,  Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, empaña la distensión que ha supuesto la puesta en libertad del resto de consellers cesados, Turull, Rull, Romeva, Mundó, Bassa y Borràs. No se podrá achacar al magistrado Llarena que haya actuado bajo ningún dictado político. Es del interés de todos los partidos que pudiera afrontarse el 21-D sin candidatos en la cárcel, una anomalía insólita en un país democrático. Incluso es de lógica que los primeros interesados en que todos los candidatos puedan participar libremente en la campaña son las formaciones unionistas, con el PP gobernante a la cabeza. El auto de Llarena provocará que el cabeza de lista del partido que, según las encuestas, puede resultar el más votado, siga la campaña entre rejas. Es más, según la encuesta del CIS difundida ayer, hay un partido, Ciutadans, que puede disputar la hegemonía a ERC. La anomalía de Junqueras encarcelado puede decantar definitivamente el escrutinio en favor de los republicanos. Sin embargo, el juez no ha atendido a otra razón que las consideraciones respecto a la acusación que pesa sobre Junqueras, Forn, Sánchez y Cuixart. 
Sobre estos dos últimos, el magistrado argumenta que sus «aportaciones están directamente vinculadas a una explosión violenta que, de reiterarse, no deja margen de corrección o de satisfacción a quienes se vean alcanzados por ella». En cambio, la actuación de los miembros de la Mesa del Parlament, que sí obtuvieron la libertad, «no generó en sí misma los daños inmediatos, instantáneos e irreparables que sí se pueden acompañar a la reiteración de los comportamientos de otros investigados». Se podrá estar en desacuerdo con los razonamientos del juez, pero no se podrá criticar su actuación impertérrita, para mayor congoja de un proceso electoral insólito donde los haya.

 

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