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¿Cómo vives la ‘transformación digital’?

La transformación implica cambiar los hábitos, las seguridades y las formas de trabajar, y parece imposible

Diari de Tarragona

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Armand Bogaarts, Emprendedor

Armand Bogaarts, Emprendedor

El concepto de la transformación digital es tan amplio que cada uno lo interpreta de forma diferente.  Juzgando por el dinero que se invierte en ella, vale la pena estar alertas. Existen muchas oportunidades pero también bastantes amenazas. 

En general cuando hablamos de la transformación digital nos referimos a la adopción de las tecnologías digitales. Pero en realidad es algo mucho más profundo. Vivimos una revolución en la manera de interactuar, de colaborar, de trabajar, de innovar, de producir, de consumir y de vivir. 

¿Podemos oponernos a la transformación digital? Siempre se puede, pero el mundo será diferente con o sin nosotros. Si no participamos, tarde o temprano pagaremos la factura.

A primera vista, las oportunidades se encuentran en el ámbito de las empresas emergentes, las start-ups que pueden innovar sin el lastre del pasado. Nuevos modelos de negocio reemplazan los tradicionales. Por ejemplo, el comercio electrónico ha triunfado y los servicios de streaming como Netflix comen el mercado de la televisión.  Y parece que Europa ya ha perdido el tren porque en EEUU han surgido Amazon, Netflix, Google y Facebook. Pero estos éxitos simplemente demuestran que los que ‘reinventan’ la proposición de valor de mercados existentes, tienen el potencial de triunfar a lo grande. A ver si el viejo continente es capaz de hacer lo mismo con talento de cualquier lugar y con inversores valientes.

No solo a nivel empresarial hay oportunidades. La administración pública se da cuenta de que puede operar de forma mucho más rápida, eficiente y amigable y que dispone de más medios digitales para asegurar el cumplimiento de las reglas.

En cambio, las amenazas son realmente importantes hasta el punto de que pueden acabar con nuestro bienestar.  A nivel de la sociedad, con China ya vemos el potencial de un control estatal que quita el oxígeno a cualquier demócrata, y empezamos a ver la necesidad de supervisión ética de los algoritmos que deciden qué derechos tenemos. 

Para el mundo empresarial la situación es aún más crítica. Si una empresa no se adapta, puede perderlo todo como ya ha pasado con varias. ¿Alguien se acuerda de las videotecas o de las cadenas de tiendas de discos?  Pero para ellos la transformación implica cambiar los hábitos, las seguridades y las formas de trabajar y parece casi imposible.

Reinventarse, aunque difícil, es posible y hay soluciones interesantes. Por ejemplo, StartSud Studio aquí en Tarragona o Wedid Ventures, liderado por la Tarraconense Monica Fernandez, ayudan a crear start-ups también dentro de un grupo empresarial.  Es decir, con ellos una empresa puede crear una start-up en paralelo que dará continuidad al grupo. Bonusbank.eu, una start-up de StartSud, ofrece otra solución con su mecanismo para incentivar el cambio y recompensar el talento.

¿Podemos oponernos a la transformación digital? Siempre se puede, pero el mundo será diferente con o sin nosotros. Si no participamos, tarde o temprano pagaremos la factura.

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