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Constantí

ANTONI COLL I GILABERT

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Las fiestas de Constantí comenzaron el sábado con un pregón de Josep Poblet, que dejó su larga actividad pública, pero no los muchos amigos que conquistó en su ejercicio.

Una presentación de Poblet –en esto me recuerda a Pujals– es siempre brillante. Comenzó con un recuerdo de la tragedia química en la que Óscar Atance, de 40 años y de Constantí, fue una de las tres víctimas mortales, y no rehuyó problemas de la población, como el hundimiento de la techumbre de su iglesia de Sant Feliu.

Pero el pueblo del que Els Pets dijeron «em fa patir», tiene motivos de gozo que el pregonero exaltó, comenzando por su pasado romano, del que el mausoleo de Centcelles es su mayor joya. Hoy, 20 de enero, las escuelas públicas cumplen 100 años. Otro motivo de orgullo.

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