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Contra la tensión, diálogo

Mientras los empresarios insisten en reclamar una salida negociada, la política persiste en un enfrentamiento enconado

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La escalada de la tensión por el conflicto catalán sube de tono. De momento seguimos en el terreno de los gestos, de las declaraciones, sin que nada se concrete en actos irreversibles, pero todo indica que en cualquier momento puede quebrarse la convivencia de manera efectiva. La resolución independentista registrada en el Parlament por Junts pel Sí y la CUP, (de momento paralizada por una argucia parlamentaria del PP), provocó una reunión ayer entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder socialista, Pedro Sánchez, de la que surgió una escueta nota en la que manifiestan su intención de «trabajar coordinadamente en defensa de la Constitución, de la unidad nacional y de la igualdad entre todos los españoles». Rajoy y Sánchez exhiben unidad frente al riesgo de ruptura del Estado, mientras el presidente del Gobierno no esconde su disposición a suspender la autonomía de Catalunya, «aunque no le gustaría llegar a este punto». Mientras, por enésima vez, el presidente de la patronal CEOE, Joan Rosell, ha advertido al presidente de la Generalitat, Artur Mas, de que «estamos en el siglo XXI, no XIX», y que ir «marcha atrás» no es «bueno ni correcto», es una «equivocación en el tiempo». Los empresarios siguen reclamando diálogo y entendimiento, la única forma de encontrar una salida al laberinto. Mientras el país productivo apela a la razón, la política insiste en lanzarse por una espiral que no conduce a nada positivo.

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