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Corona de flores en el mar

La festividad de la Virgen del Carmen se celebra en el seno de muchas familias que tienen alguna Carmen entre sus miembros
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La festividad de la Virgen del Carmen se celebra en el seno de muchas familias que tienen alguna Carmen entre sus miembros, pero también en muchas poblaciones construidas a la orilla del mar. Son innumerables los pueblos costeros que organizan procesiones con la imagen de la Virgen, por sus calles o montándola en barcas, para rendir culto así a la Madre de Dios en esta advocación carmelitana, protectora de los pescadores, patrona de la marina.

Suelo acompañar a los pescadores en este bonito homenaje a la Virgen «stella maris», ‘estrella del mar’ que nos lleva a Cristo encaminándonos así al puerto seguro de salvación.

Como cada año repetiremos esta tradición procesional, que incluye entre sus actos depositar en el mar una corona de flores en recuerdo de los pescadores y marineros difuntos. Esta vez, sin embargo, me gustaría que este gesto simbólico, acompañado de nuestras oraciones, fuera referido también a tantos inmigrantes que pierden la vida ahogados cuando salen de sus tierras, empujados a hallar una tierra de acogida y vivir en un mundo mejor.

Nadie sale sin motivo de su casa, abandonando sus familias, tierras y costumbres. No son aventureros, sino personas perseguidas por la guerra o una pobreza extrema que huyen del lugar que les vio nacer y que se ha vuelto inhóspito para ellas. En otra época quizá podríamos ignorar este hecho, pero en un mundo global como el nuestro, cada día se nos ofrece a la vista el drama de estos refugiados que llaman a nuestras puertas, aunque para ello tengan que jugarse la vida saliendo al mar en circunstancias de seguridad muy penosas.

No hablamos de lugares remotos. El escenario del drama humanitario es nuestro mar, el Mediterráneo, el que un día atravesó San Pablo, y tantos como él, esparciendo la semilla del Evangelio a nuevas regiones del Imperio romano, Tarraco entre ellas.

No debemos encogernos de hombros ante una catástrofe que ya se ha cobrado decenas de miles de vidas en este mar tan cercano. En la festividad de la Virgen del Carmen pensemos cómo podemos ayudar a resolver esta situación, y que al menos no falten nuestras oraciones a la Virgen marinera. Todos somos hermanos, por encima de identidades, razas y religiones, y podemos invocar a esta Madre común para que ayude a sus hijos en situaciones de mayor peligro.

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