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Opinion EDITORIAL

Crece la tensión

La escalada de tensión no se detiene.  A las operaciones policiales con detenciones de altos cargos, el Govern responde con la asignación de colegios electorales
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El president Puigdemont mantiene su determinación de realizar el referéndum. EFE

El president Puigdemont mantiene su determinación de realizar el referéndum. EFE

La cuenta atrás hacia el 1 de octubre avanza sin ningún signo de distensión por ninguna de las partes. A las detenciones de altos cargos y a la imposición de duras sanciones por participar presuntamente en la organización del referéndum, el Govern de la Generalitat ha respondido con un tuit del propio president Puigdemont en el que se difunde la web en la que los ciudadanos de Catalunya pueden consultar el colegio electoral en el que podrán votar. Un nuevo mensaje de Puigdemont criticando la actuación del Gobierno central ratifica su determinación inalterable de llevar a cabo el plebiscito. Mayor gesto de arrogancia ha sido el llevado a cabo por el Govern al anunciar ya el pago de las nóminas de septiembre a los funcionarios autonómicos, pese a tener las cuentas intervenidas por parte del Estado. El único gesto de mano tendidas de la jornada ha venido por parte del ministro de Economía, Luis de Guindos, quien en una entrevista al Finalcial Times ha ofrecido a Catalunya más dinero, mayor autonomía financiera y el estudio de un mejor sistema de financiación  si se abandona la senda de la independencia. Es evidente que a estas alturas ningún ofrecimiento de este tipo desmovilizará al independentismo. El pulso del 1-O se vislumbra inevitable como último combate para medir las fuerzas antes de  la negociación obligada, única forma conocida en el mundo civilizado para la resolución de conflictos. Sucede, sin embargo, que al punto de negociación puede llegarse con heridas de difícil curación. Las que ya se han producido hasta ahora se antojan de enorme gravedad. Pero el Gobierno tiene todavía en la faja acciones de mayor dureza como sería el reiteradamente esgrimido artículo 155 de la Constitución que significaría la suspensión de la autonomía en grado de escenificación total. La autonomía efectiva ya se encuentra intervenida de facto. Resulta impensable que el Gobierno llegara a instar la detención de Puigdemont y Junqueras, pero el grado de trastorno ha llegado a tal desmesura que no es posible descartar nuevos disparates.

 

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