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Opinion EDITORIAL

Crisis del ‘Aquarius’, un problema de Europa

Hay que aplaudir el gesto humanitario del Gobierno de Sánchez, pero resolver el problema es una obligación de Europa

Diari de Tarragona

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Inmigrantes del Aquarius que serán acogidos en España. EFE

Inmigrantes del Aquarius que serán acogidos en España. EFE

L as 629 personas que permanecen en el barco Aquarius frente a las costas de Italia acabarán en Valencia, gracias a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de acoger a los refugiados e inmigrantes que Italia ha rechazado. El Gobierno valenciano está valorando los posibles emplazamientos para acoger inicialmente a estas personas, pero será la Cruz Roja quien se encargará del dispositivo de acogida. Entre los ocupantes del barco hay 123 menores y 11 bebés además de mujeres embarazadas. La vicepresidenta valenciana ha sostenido que el Gobierno central debería otorgar a estos inmigrantes el estatus de refugiados o el de asilados porque «muchos huyen de situaciones bélicas o de persecuciones por las que corre riesgo la vida». En cualquier caso, la primera obligación, la de socorrer a personas en riesgo grave de sus vidas, se podrá llevar acabo gracias a una decisión política que hay que aplaudir. La alarma sobre su situación saltó este fin de semana, después de que el nuevo ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, rechazara autorizar el desembarco en la costa italiana. Su actitud pretende provocar que la UE atienda las reclamaciones del país ante el problema de la inmigración incesante y la acogida, un fenómeno que no cesa y que tiene a Italia como principal destino. Tras conocer la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez, el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, ha advertido de que «el mensaje de que España puede ser el coladero de la inmigración ilegal es un mensaje muy peligroso, porque hay miles de inmigrantes y refugiados esperando cruzar el mar para llegar a Europa». Aunque el dirigente popular considera «lógico y normal» ser solidario ha recordado que el año pasado entraron más de 28.000 personas de manera irregular en España. El problema no es de Italia o de España. El problema es de Europa y deberá abordarse más allá de los principios humanitarios con políticas de equilibrio territorial y de desarrollo de los países africanos. Mientras tanto, salvar vidas es una obligación inexcusable.

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