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Opinion EDITORIAL

Crisis en la cúpula de Ciudadanos

La postura de Albert Rivera de no facilitar la investidura de Sánchez le pasa factura en el seno de su partido

 

Diari de Tarragona

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Toni Roldán ha abierto la crisis en Ciudadanos. EFE

Toni Roldán ha abierto la crisis en Ciudadanos. EFE

Las crisis internas no son exclusiva de los partidos de izquierda y de los independentistas. Este fin de semana ha estallado con fuerza el grave dilema que lleva días gestándose en el seno de Ciudadanos. Toni Roldán, el portavoz económico del partido de Albert Rivera en el Congreso, comunicaba al líder de Cs y al secretario general, José Manuel Villegas, su dimisión. Poco después seguía la misma senda el eurodiputado Javier Nart. Ambas bajas abren una importante grieta en la formación naranja y muestran de manera descarnada el enfrentamiento de un sector del partido con su líder, Albert Rivera. Roldán ha sido la mano derecha de Luis Garicano, actual eurodiputado y vicepresidente económico del grupo de los liberales europeos, que se ha mostrado muy crítico con los acuerdos de Cs con el PP y el apoyo externo de Vox. El otro frente de disputa es la posición que debe adoptar Ciudadanos en la investidura de Pedro Sánchez. En la reunión de la ejecutiva de ayer tanto Nart como Luis Garicano plantearon que se votara la estrategia de pactos y que se abriera una negociación con Sánchez. Rivera ha aceptado y ha ganado la votación: 24 votos han sido favorables a mantener el veto al presidente del Gobierno; ha habido 4 en contra y 3 abstenciones. Garicano, Nart, el líder en Castilla y León, Francisco Igea, y el responsable de relaciones internacionales Fernando Maura han sido los cuatro votos en contra. Las abstenciones han correspondido a Nacho Prendes, Marta Martín y Orlena de Miguel. Poco después Nart comunicaba su adiós. 
Rivera no puede permitirse la pérdida de pesos pesados como Roldán y Nart, pero es previsible que la estrategia de virar hacia la derecha, aun a costa de congeniar con Vox, le salga muy cara al partido. Rivera vislumbró por un momento que podía suplantar al PP como alternativa al PSOE y no se ha conformado en un papel de bisagra que le permita ser el garante de la gobernabilidad. Los hechos no le están dando la razón. Incluso puede que el error le cueste el liderazgo.

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