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Opinion Periodista

Cuando el jefe alemán parece griego

Los admirados teutones no tienen ni idea de cómo recuperar el liderazgo tecnológico que con Alemania tuvimos los europeos cuando eran la más eficiente fábrica de coches del mundo

LLUÍS AMIGUET

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LLUÍS AMIGUET

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Hubo un tiempo en que tener un jefe alemán y trabajar en una empresa germana significaba ser un tío serio y cumplidor con los horarios y recibir un buen sueldo a cambio. Lo decían quienes tenían esa suerte en nuestra petroquímica; igual que las empresas sin un gran grupo que las ampare se dirían más expuestas a causarse y causarnos problemas a todos.

Pero si miran ustedes la que nos está cayendo en la Unión Europea, verán que nos hemos quedado sin jefe alemán. O que el que hay parece griego (mientras los griegos, por fin, hacen los deberes y empiezan a pagar su deuda).

Para empezar, los tres candidatos a suceder a la Merkel son de fireta de carnaval. El primero, Friedrich Merz, se pitorrea de que las grandes tormentas tengan nombre de mujer; el segundo, Armin Lasche, niega el cambio climático; y el tercero, Jens Spahn, se queja de que en Alemania no se hable sólo alemán… ¡Cómo te vamos a echar de menos, Angela!

Pero lo peor es que los admirados teutones no tienen ni idea de cómo recuperar el liderazgo tecnológico que con Alemania tuvimos los europeos cuando eran la más eficiente fábrica de coches del mundo… Hasta que, en vez de fabricar los mejores coches eléctricos del futuro, empezaron a diseñar el mejor software para que sus diésel del pasado pudieran engañar en la ITV y que no detectara que tenían demasiados humos.

Los tres candidatos a suceder a la Merkel son de ‘fireta de carnaval’

Pero la que falla no es sólo la fábrica de coches -que ya sería un desastre para nosotros, que vivimos de la Seat-, sino es que Berlín, porque la ha pifiado en todas las grandes decisiones estratégicas en las que deberían habernos guiado: cerraron las nucleares, sí, pero sólo para depender más del carbón; y el ejército alemán, la Bundeswehr, está tan desfasado y es tan inoperante que la OTAN no lo tiene en cuenta ni para las maniobras (el español tiene un presupuesto igual de bajo, pero vende armas -nos gusten o no- con eficiencia prusiana).

Nuestros patrones de la Volkswagen, que ahora ha abandonado el mejor presidente que ha tenido la Seat, Luca de Meo, que se va a Renault, han estado despreciando a Tesla por utópica durante la última década; pero resulta que hoy los Tesla son los coches más bellos, rápidos y ecológicos del mundo. Y eléctricos, amigos míos, eléctricos.

En vez de darnos lecciones de austeridad, Berlín debería darnos a los que la hemos sufrido, una explicación; porque sólo ha servido para que perdamos el tren del 5G, los big data y la Inteligencia Artificial, que ahora lideran los chinos y los americanos… Y, ojo, los británicos, que también se han colado en el furgón de cabeza.

Deberíamos preguntarnos por qué España tiene la tasa de paro juvenil más alta de la UE

Ese es el mismo tren digital que ha hecho que, al perderlo, los medios de comunicación lo pasemos tan mal hoy y que cada vez cobremos menos y nos quejemos menos todavía, porque parece que todo sale gratis o casi con algún Netflix o app de nombre esotérico en el móvil.

Así que, huérfanos de grandes jefes alemanes, deberíamos mirarnos en el espejo y empezarnos a preguntar por qué España y Catalunya tienen la tasa más alta de desempleo juvenil de la UE -sólo después de Grecia- y también la más elevada de abandono escolar.

Y por qué y sin embargo las empresas más avanzadas se quejan de que no encuentran candidatos con las habilidades que se requieren en la era digital. Y empezar a copiar de los alemanes donde aún nos dan lecciones como en su excelente sistema de Formación Profesional Dual.

* Periodista. Lluís Amiguet es autor y cocreador de ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’ desde que se creó en enero de 1998. Comenzó a ejercer como periodista en el ‘Diari’ y en Ser Tarragona. 

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