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Opinion EDITORIAL

Cuando patrullan los ladrones

Es exigible una mayor vigilancia policial en nuestras calles y barrios para alejar a las bandas de mangantes

 

Diari de Tarragona

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Es exigible una mayor vigilancia policial contra las bandas organizadas.

Es exigible una mayor vigilancia policial contra las bandas organizadas.

El verano es la estación preferida por los ladrones de viviendas para hacer su agosto, y nunca mejor dicho. Esta modalidad de delincuencia está en alza y ha disparado la preocupación de los Mossos d’Esquadra y la alarma de los ciudadanos. El pasado año se registraron en la provincia de Tarragona 3.540 robos en domicilios, lo que significa un incremento del 4,5% respecto al año anterior. Es un dato preocupante que arroja una media de diez robos al día. Añade preocupación el hecho de constatar que los amigos de lo ajeno no actúan de forma aislada sino que han conseguido armar un cierta organización para lleva a cabo su trabajo de forma más limpia. La policía ha detectado que los malhechores patrullan por los distintos barrios con el objetivo de fijar con acierto sus objetivos. Audaces sistemas para comprobar si un piso se encuentra deshabitado, como el método de la tira transparente, sirven a los saqueadores para certificar que una determinada vivienda se encuentras deshabitada durante unos días, por ausencia de sus moradores. El objetivo son  joyas y dinero que se suele guardar en las casas. El principal daño de la violación de un hogar es más moral que físico. Abrir la puerta de casa y comprobar que unos bandidos han irrumpido en el propio hogar genera una desazón psicológica que cuesta superar. Ni siquiera la reparación de los daños materiales alivia esta herida en la intimidad de las familias.
Coincidiendo con estas fechas, la policía reitera los consejos para no facilitar el trabajo a los delincuentes. Además de los consabidos detalles que ayudan a proyectar la imagen de que la vivienda está ocupada, son recomendables los modernos sistemas de vigilancia y alarma que conectan con empresas especializadas de seguridad. Pero por encima de todo es exigible una mayor vigilancia policial en nuestras calles y barrios para alejar a los maleantes de sus codiciadas víctimas. No vaya a resultar que las patrullas más eficaces son las que montan los propios mangantes y no la policía.

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