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¿De qué se ríe Pablo Casado?

Atribuir la responsabilidad del golpe de Estado fascista a sus víctimas es algo tan idiota como decir que fueron los partidos democráticos alemanes los responsables de los crímenes nazis

Sandra Guaita es diputada del PSC por Tarragona

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Sandra Guaita

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Ávila 19 de julio de 2021, conmemoración del golpe de Estado fascista de 1936, el exministro Ignacio Camuñas afirma: «si hay un responsable de la guerra civil es la izquierda y el gobierno de la República. No fue un golpe de Estado lo que ocurrió, lo que pasó es que ustedes (los demócratas y los partidos de izquierda) lo hicieron muy mal». Es decir, franquismo en estado puro porque hay que recordar que el mismo Franco defendió siempre su golpe a la democracia afirmando que se había sublevado contra la «conspiración roja y bolchevique» que quería «destruir España». 

Pueden ver el vídeo en cuestión en Internet. Cuando lo hagan observaran que después de decir semejante sandez se abre el plano de la cámara y justo al lado aparece sonriendo, ¡oh sorpresas de la vida! –o tal vez no-, el señor Pablo Casado, el líder del PP. ¿De qué se ríe Pablo Casado? ¿Creerá realmente que el responsable de un golpe de Estado contra un gobierno constitucionalmente elegido y surgido de unas elecciones democráticas son los mismos demócratas? ¿Lo cree de verdad?

La absoluta estulticia de responsabilizar a las víctimas de alentar golpes contra la democracia recuerda el cinismo invencible del franquismo que fusilaba a estos mismos demócratas en juicios sumarísimos por el delito de «auxilio a la rebelión». Es decir, los que habían defendido la legalidad democrática eran asesinados por «rebeldes»… por los auténticos rebeldes que habían liderado la sublevación contra el poder democrático legalmente constituido. Parece increíble pero fue así. 

Este desparpajo de la derecha actual para justificar el golpe fascista y la dictadura de Franco merece algún comentario. Vamos a imaginarnos que mañana nos encontramos en la prensa internacional la foto de la señora Merkel, líder de la derecha alemana, sonriendo alegremente mientras escucha a su lado a alguien decir que la responsabilidad de la llegada de Hitler al poder y de la segunda guerra mundial no fue de los nazis, no, fue de los partidos democráticos de la República de Weimar. ¿Nos imaginamos semejante escena? No, imposible. Pero es que en Alemania la derecha, digamos, tradicional se niega a pactar con la extrema derecha mientras que en nuestro país el PP suma con Vox exactamente en todas los instituciones donde suman para formar gobierno. Spain is different, que decía el tópico. 

 ¿Creerá realmente el líder del PP que el responsable de un golpe de Estado contra un gobierno constitucionalmente elegido y surgido de unas elecciones democráticas son los mismos demócratas? ¿Lo cree de verdad?

Y eso no significa que la izquierda o los demócratas no cometieran errores políticos, y muchos, durante la República pero atribuir la responsabilidad del golpe de Estado fascista a sus víctimas es algo tan idiota como decir que fueron los partidos democráticos alemanes los responsables de los crímenes nazis. En la zona republicana se cometieron hechos reprobables, cierto. Como es igualmente cierto que durante la segunda guerra mundial los aliados occidentales fueron responsables de acciones terribles, como el bombardeo de Dresde o el lanzamiento de dos bombas atómicas. Sin embargo a nadie con un mínimo sentido de la decencia democrática se le ocurriría establecer por ello una simetría entre los aliados y los regímenes fascistas y presentar a los nazis como víctimas de un horror desencadenado por ellos mismos. 

Pone los pelos de punta pensar que el hombre que sonríe mientras escucha blanquear impunemente a una dictadura de 40 años que acabó con la democracia y asesinó a decenas de miles de españoles pueda llegar al poder en alianza «patriótica» con la extrema derecha de Vox. Si defienden semejantes falsedades en la oposición, ¿qué no harían si algún día llegan al gobierno? Mejor ni pensarlo… Ni Franco, ni Hitler, ni Pinochet, ni Videla son héroes que «salvaron» a sus países «de la conspiración judeo-masónica-rojo-separatista», igual como ni Stalin, ni Mao, ni Ceaucescu, ni Pol Pot son líderes del pueblo que salvaron a las masas trabajadoras de no-se-qué. Unos y otros fueron dictadores sanguinarios que no merecen ser ensalzados, señor Casado. Y alguien que no entienda algo tan elemental no tiene la autoritas moral para ser presidente de un gobierno democrático. 

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