Más de Opinión

Opinión Al margen

Decir tonterías

PEDRO VILLALAR

Whatsapp
Decir tonterías

Decir tonterías

La deriva intelectual provocada por el ultranacionalismo catalán tiene desde hace tiempo un referente inquietante: el catedrático e historiador Borja de Riquer, hijo del clarividente Martín de Riquer y que acaba de publicar Vides catalanes que han fet història, de Edicions 62, ha sido abducido por el independentismo rampante, con un resultado desolador, que puede observarse en sus artículos.

El último de ellos, referido al general Prim, que fue presidente del Gobierno y murió asesinado el el 27 de diciembre de 1870, contiene una sarta de dislates que merece la pena revisar. A juicio del articulista, hoy sería imposible que un catalán, fuese o no nacionalista, alcanzara en España la jefatura del gobierno, y prueba de ello es que «dentro de los partidos españoles, los catalanes ocupan puestos muy secundarios». La inanidad de la observación es tan divertida como sobrecogedora. Catalanes ilustres -como Carme Chacón, Joan Clos, José Montilla, Narcís Serra, Meritxell Batet o el asesinado Ernest Lluch- han conseguido cargos de alta responsabilidad en el Estado, en el que desde luego no hace falta exhibir una filiación regional determinada para hacer carrera.

En el mismo artículo, Riquer abomina de la monarquía, pero no tanto a causa de la comprensible argumentación republicana sino por «el peligro de que sea instrumentalizada por un nuevo militarismo nostálgico de la pasada dictadura». No parece que este sea el principal problema con que ha de enfrentarse Felipe VI.

Temas

Comentarios

Lea También