Opinion La Tribuna

Del racismo a la hispanofobia

Todo esto tiene su origen en la la maquiavélica leyenda negra contra España por envidia por su hegemonía política, económica y militar

Salvador Caamaño Morado

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Salvador Caamaño Morado.

Salvador Caamaño Morado.

A raíz del homicidio, a manos de un policía, de George Floyd en Mineápolis hemos asistido a una oleada de protestas que ha desatado una enorme tensión racial en EE.UU. Muy pronto los disturbios han dado paso al derribo y vandalización, por parte de indoctos energúmenos y activistas frustrados y acomplejados, de numerosas estatuas, en especial, de figuras relevantes de la era del descubrimiento de América: Colón, Isabel la Católica, Juan de Oñate, Fray Junípero Serra, incluso Cervantes, a los que se les atribuye el origen del racismo y del esclavismo. Cuando la funcionalidad de esas estatuas es análoga a la de los museos de carácter histórico y es improcedente juzgar hechos de hace más de 500 años con criterios morales y éticos actuales.

De todas formas esto no es nuevo, en los últimos años venimos asistiendo a una escalada de ataques a símbolos hispanos históricos en Estados Unidos. El Ayuntamiento de Los Ángeles aprobó hace tres años una moción presentada por el concejal Mitch O’Farrell (bailarín profesional en cruceros), por la que se abolía la celebración del Columbus Day (Día de Colón) y se sustituía por el ‘Indigenous People’s Day’, que incluyó también la retirada de una emblemática estatua de Colón en la ciudad. Ya entonces, al igual que ahora, fueron vandalizadas varias estatuas del misionero español Fray Junípero Serra (que fundó las primeras misiones en California, como las de San Diego, San Francisco o Santa Bárbara y dedicó su vida a la evangelización, la educación y al servicio de los indígenas, muriendo en California en1784). Los representantes del indigenismo malentendido se suelen olvidar de que los poderosos aztecas esclavizaban a las tribus que derrotaban y practicaban sacrificios humanos y el canibalismo. El trasfondo de todo esto no deja de ser un ataque ideológico a todo lo Hispano y a la Iglesia Católica.

Estos hechos han dejado de ser anecdóticos para convertirse en pandémicos. Se extienden animados por movimientos autodenominados como indigenistas, antiracistas o ‘antifas’ (de extrema izquierda) que aprovechan cualquier ocasión para ir imponiendo su sectario y falsario relato. Suelen tener muy buena prensa y están adquiriendo cada vez más influencia. Hay quien sostiene que el magnate y líder de la globalización George Soros está detrás de muchos de estos movimientos. Son cada vez más los políticos estadounidenses que se suman a este tipo de discursos, aunque al final sus dardos los acaban dirigiendo cínicamente contra los españoles y el mundo hispano (el chivo expiatorio), obviando buena parte de lo que pasó en la depredadora expansión de sus antepasados, los colonos angloprotestantes norteamericanos (los antepasados del Sr. O’Farrell), que supuso el práctico exterminio de las poblaciones indígenas. Prueba de ello es que hoy sólo el 0,5% de su población es de origen indígena y los tienen arrinconados en reservas. Para tapar a los verdaderos responsables del exterminio nativo de EE UU y para difundir la leyenda negra española se han utilizado películas de Hollywood y series de TV, tal como muestra el libro La imagen de la presencia de España en América (1492-1898) en el cine británico y estadounidense, del capitán e historiador Esteban Vicente.

En realidad, todo esto viene de muy atrás, tiene su origen en la maquiavélica leyenda negra contra España, que empezó en Italia y siguió en los Países Bajos, Alemania, Inglaterra, Francia..., países que, cargados de envidia, odio y racismo por la hegemonía política, económica y militar española durante tres siglos, llenaron de mentiras y excrecencias la historia de España, que tendría sus luces y sus sombras pero que, sin duda, comparada con las de esos países, que no se paraban en mientes en cuanto a la moralidad de sus acciones, fue un modelo de pulcritud, legalidad, creatividad, asimilación y mestizaje. El testamento de Isabel La Católica, las Leyes de Burgos de 1512 y las Leyes Nuevas de 1542 (de Carlos V), son los primeros textos legales del derecho internacional para proteger a los indígenas, donde se prohibía expresamente su esclavización.

Y hablando de esclavitud y racismo, sabían ustedes que Florida fue un santuario español para los esclavos que huían de las colonias británicas. En 1693 el Rey Carlos II de España ordenó que todos los esclavos fugitivos británicos que alcanzasen Florida, hombres o mujeres, siempre que abrazasen la fe católica, fuesen liberados. Y así en la ciudad de San Agustín, la ciudad más antigua de los EEUU continentales, se creó el primer asentamiento legal de libertos negros en América del Norte. En uno de los plafones de la ciudad antigua de San Agustín se puede leer: «Los comerciantes de esclavos capturaron a Francisco Menéndez en África y lo vendieron a un colono de Carolina del Sur. Él escapó a San Agustín en 1724 luego de saber que España ofrecía la libertad a los fugitivos que se convertían al Catolicismo. En 1736 Menéndez se había convertido en capitán de la milicia. Estuvo al mando del primer asentamiento de negros libres en América del Norte, Fuerte Mosé. Cuando España dejó Florida en 1763, Menéndez se mudó a Cuba ...».

El primer general negro de Norteamérica no fue Colin Powell, como pensarán los ‘derribaestatuas’, sino Jorge Biassou, que fue primero líder de los esclavos rebeldes de Haití (contra los franceses). En 1793 se pasó al bando español (la otra parte de la isla La Española) y «Georges» se renombró como «Jorge» Biassou, convirtiéndose en un ciudadano libre y fue nombrado por el gobernador García como general español del ejército de auxiliares negros de habla francesa. Biassou se trasladó luego a San Agustín, donde el gobernador español lo puso al mando como general de la milicia negra de Florida. Acabaría siendo uno de los personajes más ricos y poderosos de la ciudad.

Cuando desprestigian la colonización española, lo hacen para intentar legitimar la suya. Es muy curioso comprobar como fue el Ku Klux Klan el grupo que más se opuso a las celebraciones del Columbus Day. Y es también sorprendente comprobar como este tipo de discursos e iniciativas encuentra eco en España entre sectores de izquierdas y del ‘buenrrollismo’. Y sobre todo, en Cataluña y el País Vasco, donde los independentistas se suman a todo lo antiespañol. Ya en 1992 el grupo terrorista Terra Lliure atentó varias veces contra una réplica de la nao Santa María amarrada en el puerto de Barcelona. Y hace unos días un grupo le prendía fuego al monumento. En sus campañas de ‘Hispanitat és genocidi’ el separatismo radical no deja de reclamar la retirada de la emblemática estatua de Colón, uno de los símbolos de la ciudad de Barcelona.

Terminaré con esta ilustrativa cita: «La América del Norte, cuya población (…) apenas llegaron a confundirse con las razas inferiores de color, exhibe una cultura y una humanidad muy diferentes de la que exhiben la América Central y la del Sur, pues allí los colonizadores, principalmente de origen latino, mezclaron con mucha liberalidad su sangre con la de los aborígenes. Nos daremos así cuenta claramente del efecto producido por la mezcla de razas. El habitante germánico de la América del Norte, que se ha conservado puro y sin mezcla, se ha convertido en el amo de su continente y mantendrá esa posición mientras no caiga en la ignominia de confundir su sangre». (Adolf Hitler en Mi lucha).

Salvador Caamaño Morado. Diplomado en Relaciones Laborales. Exsecretario del PCC y exdirigente del PSUC y del sindicato Comisiones Obreras. Fundador en Tarragona de Fòrum Babel. Presidente de la Junta Provincial de Societat Civil Catalana (SCC).

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