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Desigualdad de género y más

Las mujeres, que en Suiza son mayoría, no han alcanzado todavía el mismo nivel que los hombres en algunos ámbitos clave de la economía, la política o la sociedad

JOSE-DANIEL VILA ROBERT

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En relación con la actualmente tan relatada desigualdad o igualdad de género, los Estados del continente europeo son muy diversos. Sorprende que el camino hacia la igualdad de género en Suiza es todavía largo.

«Où sont les femmes?» (¿Dónde están las mujeres?), reza una inscripción que he visto, en mis paseos por Suiza, en una fuente del casco antiguo de Lausanne. De hecho, las mujeres, que en Suiza son mayoría, no han alcanzado todavía el mismo nivel que los hombres en algunos ámbitos clave de la economía, la política o la sociedad.

En el mercado laboral suizo las mujeres suelen ser empleadas de segunda categoría, ya que muchas de ellas trabajan a tiempo parcial. Una de las razones de esta menor participación femenina en el empleo es el sistema fiscal, que trata a las parejas laboralmente activas como un solo contribuyente. Las mujeres quieren corregirlo mediante una iniciativa popular que aboga por la fiscalidad individual.

Suiza se ha colocado a la cabeza de la última clasificación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en lo que respecta al nivel de empleo: el 80,3 por ciento, es decir, cuatro quintas partes de todas las personas en edad de trabajar (entre 15 y 64 años), tiene un empleo remunerado.

La otra cara de la moneda es que una parte considerable de esos empleos son a tiempo parcial. Y ahí las mujeres están muy sobrerrepresentadas. El resultado es que esto suele significar salarios y pensiones más bajos, menores posibilidades de formación continua, limitación de las oportunidades de carrera, una integración más difícil en los equipos y una mayor inseguridad.

A la OCDE no le agrada esta desigualdad estructural y lleva años recomendado a Suiza que las mujeres tengan jornadas laborales más completas. Una medida propuesta para lograr este objetivo sería la introducción de un sistema fiscal individualizado, como es habitual en la mayor parte de los países europeos. Pero, hasta ahora, Gobierno y Parlamento han desestimado siempre esta reivindicación. Ahora, las mujeres del Partido Liberal Radical (PLR, derecha liberal) han dado nuevo impulso a esta exigencia, con la presentación de una iniciativa popular, que aboga por la introducción de una fiscalidad individual.

Con ello pretenden matar dos pájaros de un tiro: por un lado, aumentar la proporción de mujeres en la tasa de empleo y, por otro, abolir la denominada penalización fiscal del matrimonio. Esta última afecta, sobre todo, a los matrimonios cuyos dos miembros trabajan y obtienen unos ingresos brutos mensuales que superan el umbral de los 15.000 francos suizos. Pero de prosperar la iniciativa, habrá efectos negativos importantes.

En particular, los costes relacionados con el cuidado externo de los hijos, que en Suiza son muy elevados, por ejemplo, una pareja casada paga unos 20.000 francos suizos al año por el cuidado de sus tres hijos. Este gasto les permite sin embargo evitar el umbral de la penalización fiscal de las parejas casadas. Para las familias con ingresos medios o bajos, afrontar este gasto es casi imposible. La consecuencia es que la madre suele quedarse en casa o, en el mejor de los casos, trabaja a tiempo parcial.

Y volviendo al principio, la igualdad de género siempre ha sido muy lenta en Suiza. Esto se ha demostrado no solo en el sufragio femenino, sino también en la Ley del Divorcio, en el derecho al apellido y, también, en la tributación fiscal individual.

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