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Opinion Periodista

Desinformación. La otra pandemia que alimenta la pandemia

Noticias falsas. Se multiplican las teorías conspirativas que explican sin fundamento el origen del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Ni Bill Gates está detrás, ni los judíos la han propagado

GUSTAU ALEGRET

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GUSTAU ALEGRET

GUSTAU ALEGRET

La pandemia por el nuevo coronavirus es una crisis compleja. Compleja en sus consecuencias y compleja también en su origen y expansión, pero vivimos en un mundo donde la brevedad y la simplicidad tiene más aplauso y aceptación que la complejidad. Preferimos leer cosas cortas, fáciles de entender y que, en muchos casos, refuercen nuestra opinión. Esto crea un terreno fértil para que surja otro tipo de pandemia, la de las noticias falsas o teorías conspirativas.

He leído estos días noticias que intentan explicar el origen del virus: desde que fue creado por los gobiernos para reducir la población de ancianos mayores –porque es insostenible mantener los sistemas de bienestar de los países–, o que detrás de la pandemia se esconde un interés oculto de personas ricas y poderosas. Por supuesto, todas son falsas.

Preferimos leer cosas cortas, fáciles de entender y que, en muchos casos, refuercen nuestra opinión

Según datos proporcionados al New York Times por la firma de inteligencia de medios Zignal Labs, en los últimos dos meses más de 1,2 millones de veces se mencionó en redes sociales el nombre del multimillonario y excofundador de Microsoft Bill Gates vinculado a la teoría conspirativa que asegura que él y un grupo de personas poderosas está detrás del virus.

«La inevitable campaña de vacunación masiva para erradicar la Covid-19 sería la oportunidad perfecta para introducir una identificación digital mundial. Este sistema almacenaría una gran cantidad de información sobre cada individuo (incluido el historial de vacunación) y se utilizaría para otorgar acceso a derechos y servicios», dice un artículo sobre Gates en un sitio web de teorías de la conspiración. El texto, sin ningún fundamento, afirma que el filántropo norteamericano, junto a otras personas, está utilizando la pandemia de coronavirus como un medio para implantar un sistema de castas mundial basado en esa identificación digital.

Esta explicación falsa y contada sin ninguna evidencia que la sustente no es la única. Otra que recientemente también ha conseguido un cierto eco en las redes sociales dice los judíos serían los responsables de la propagación de la infección. Igual que en la anterior, se trata de una afirmación sin ningún tipo de fundamento.

Estas, y otras teorías que se venden como «la gran revelación nunca antes contada», o que «nunca verás en los medios», podrían ser graciosas si no fuera porque tienen consecuencias preocupantes para la salud o para la convivencia.

La que vincula a Bill Gates con el virus se ha transformado ya en una campaña en la que ciudadanos se conjuran para no vacunarse si la Fundación Gates defiende o financia una cura para la Covid-19, cuando ésta se descubra. La Fundación de Bill & Melinda Gates es uno de los principales donantes en investigación y salud del mundo.

No creamos todo lo que leemos. El mejor antídoto es nuestro sentido crítico que, además, es el mejor filtro para estar bien informados

En la otra, se alimenta el creciente y preocupante sentimiento antisemita que está calando entre movimientos de extrema derecha de algunos países.

Según un grupo de investigadores del Centro Kantor de la Universidad de Tel Aviv, la crisis del coronavirus está ya aumentando las demostraciones de antisemitismo por todo el mundo.

Causas que se benefician

Como ciudadanos, cada uno de nosotros debe ser responsable de lo que lee y –más importante aún– de lo que cree. Detrás de estas teorías siempre hay causas que se benefician: intereses de quienes quieren que creamos lo que no es, que pongamos nuestra atención en eso y no en lo que realmente pasa o ha pasado.

El aumento del uso de las redes sociales durante esta crisis sanitaria está facilitando la difusión de estas y otras teorías conspirativas que siempre siguen un mismo patrón: ofrecen respuestas simplistas a problemas complejos con argumentos que, además, parecen creíbles.

No creamos todo lo que leemos. El mejor antídoto es nuestro sentido crítico que, además, es el mejor filtro para estar bien informados.

* Periodista. Gustau Alegret es director de noticias en Estados Unidos de NTN24. También es experto en comunicación política y corporativa.

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