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Despierta Europa. Despierta España. Despierta soberanismo

No hay política que valga la pena sin ideales. No existe ninguna posibilidad de exigir rendiciones incondicionales. Vamos hacia la cronificación de un conflicto político que deberá solucionarse políticamente. 

Josep Martí Blanch

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La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, celebró el día de la Constitución con aspavientos verbales del tipo «el procés está kaput, agotado». En paralelo, su jefe, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, enfriaba las expectativas sobre una hipotética reforma de la Constitución porque no es conveniente si pretende dar satisfacción a los independentistas. 

No pasaron ni 24 horas que 45.000 soberanistas, según la policía belga, se plantaron en Bruselas para vestir de amarillo la capital de la UE para llamar la atención de los mandatarios y opiniones públicas comunitarias y pedirles que despierten (Wake up Europe) porque en Catalunya existe un problema político de tal envergadura que no merece el silencio y menos aún el desprecio. Las instituciones españolas, y quien las dirige, deberían entender cuanto antes que el procés ha llegado para quedarse y que el conflicto va a cronificarse mientras no se halle un camino que permita salir de este laberinto a través de la negociación política y no mediante juzgados, fiscales y reglamentos.

La de ayer en Bruselas es una manifestación que debería hacer reflexionar a los que creen que a través de la aplicación del 155 y el uso arbitrario de las instituciones judiciales va a finiquitarse la ambición política del soberanismo que, desde el 2012, demuestra cada vez que es puesto a prueba una capacidad de resiliencia y resistencia digna de encomio. En este sentido, el «despierta Europa» que clamaban los manifestantes es también aplicable al gobierno español y al Estado en general. Despierten, señores, despierten de la confusión entre el deseo y la realidad. Las encuestas dicen lo que dicen. E, independientemente de quien gane el 21-D, una parte muy significativa de Catalunya seguirá empeñada en hallar el camino que permita hacer realidad su objetivo. El proceso no está kaput, como apuntaba Sáenz de Santamaría. El procés está vivo, a veces desnortado, pero vivo.

Abrir los ojos
Y también debería despertar el soberanismo. Aplicarse el cuento. Abrir los ojos y abandonar el ensoñamiento de una república que no ha sido porque no había ni hay fuerza para unilateralismos. No existe ninguna república. Y, en consecuencia, no hay nada que implementar y tampoco es posible pasar de «hacer» república a «estar» en república, como sugieren algunos prohombres del independentismo, como es el caso del republicano Joan Tardà. El «despierta Europa» debe ser también un «despierta soberanismo». Quizás, el día que no se proclamen repúblicas sin haber alcanzado ni tan siquiera la mayoría en voto popular en unas elecciones, Europa entenderá más cosas. Quizás, sólo quizás, el día que no se confunda un referéndum vinculante con un acto de heroicidad ciudadana, que es lo que fue el 1-O, Europa diga algo más.

A nadie se le escapa que la situación política en Catalunya seguirá siendo complicada después de las elecciones del 21-D. Ningún bloque (porque a excepción del espacio que defienden los Comuns, la política en Catalunya hoy se hace a través de bloques) va a tener suficiente fuerza para imponerse a la otra.

Exigir, en estas condiciones, la rendición de un bando resulta imposible. Y esto es lo que pretenden el gobierno de España cuando menosprecia al soberanismo, y esto es lo que ha hecho el soberanismo con la mitad de Catalunya cuando se ha empeñado en acabar la partida a su manera a sabiendas de que ni tenía la fuerza ni la legitimidad para acometer tal estrategia. Despierta Europa, hay gente en la cárcel que no debería. Pero despierta España y despierta soberanismo. Cada uno en su cama y poniendo los pies en el suelo. Ni el procés está kaput ni las hojas de ruta del soberanismo deben ser impracticables castillos en el aire. No hay política posible sin ideales, pero tampoco la hay sin realismo. Despierten. Despertemos.


*Josep Martí es ‘calero’, es decir, de L’Ametlla de Mar. Es empresario y periodista. Analiza la actualidad política en ‘El Periódico’, Rac1 y 8TV.

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